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Gracias a la colaboración de TAG Heuer España dispuse de una unidad a prueba durante una semana y os expongo aquí mis consideraciones que espero que puedan ayudar a alguien que esté pensando comprar un TAG Heuer Carrera.

El  Carrera es uno de esos pocos relojes que han marcado la historia de la relojería. Quizá haya quien penalice el hecho de que sus calibres son de origen ETA-Valjoux o derivados de Dubois-Depraz, pero el nuevo Calibre 1887 desarrollado «in-house» por TAG Heuer que ya montan algunos relojes de la colección Carrera previsiblemente irá supliendo al resto de maquinarias (Calibre 16, 17 en las versiones cronógrafo). Sin olvidar el enorme esfuerzo que está realizando la marca desarrollando relojes tan sorprendentes y complejos como el Mónaco V4 o el Mikrotourbillons.

TAG Heuer es una marca que genera cierta controversia entre el aficionado «freak-relojeril». La excesiva exposición de la firma en los medios de comunicación a través de sus embajadores (Leo Dicaprio, Cameron Diaz, etc..) suele utilizarse como argumento en contra de sus relojes. Pero las críticas, un tanto vacías, se centran en su estrategia de marketing porque sobre su calidad nadie puede hablar mal.

Breve historia de la colección Carrera de TAG Heuer:

El primer Heuer Carrera data de 1963. Su diseño original se lo debemos a Jack Heuer, nieto del fundador de la marca, que durante la década de los 60 afianzó el nombre de la marca asociada al mundo del automovilismo. Precisamente el nombre «Carrera» hace referencia a la entonces popular y peligrosa Carrera Panamericana que cruzaba México desde Guatemala hasta la frontera de los EE.UU. La producción del Carrera ha sido más o menos continua desde los años 60.

El principal hito del Heuer Carrera original fué la disposición de contadores y taquímetro poco habitual en la época que facilitaba la lectura y permitía un diseño de esfera más «limpio» y amplio.

Si observamos los catálogos de entonces nos llamará la atención el diseño tan similar entre los relojes de los 60 y 70 y los actuales. Detalle que nos da buena medida de la calidad de diseño original que hoy sigue siendo vigente.

Precio relojes TAG Heuer años 60,70 y 80

En los años 60 un Carrera costaba entre 90 y 240 dólares. (fuente: Heuer Carrera History)

Los secretos del reloj:

El modelo de TAG Heuer que la marca me ha prestado para realizar este análisis es el Carrera Calibre 16 ref:CV2A12.FC6236 con esfera de color chocolate y correa de piel marrón. Si observamos toda la colección Carrera veremos que se pueden dividir en dos grupos diferenciados: los de estética más clásica o vintage (ya sean cronógrafos o solo hora) y los de corte más deportivo. La unidad a la que tuve acceso pertenecería a el segundo grupo, pero su particular color de esfera y la correa de piel camuflan en cierta manera su espíritu deportivo que sin embargo queda reflejado en otros detalles como el pulsador de puesta en marcha del cronógrafo y las agujas rojas.

La caja fabricada en acero tiene un tamaño de 40,5mm, ligeramente inferior al resto de cronógrafos Carrera que oscilan entre 41mm y 43mm. Aunque su diámetro no es exagerado, debido a su grosor el reloj parece a primera vista más grande de lo que realmente es.

He de reconocer que antes de probar el reloj tenía ciertos prejuicios sobre él que resultaron infundados. Todos los TAG Heuer Carrera cronógrafos que había tenido entre mis manos llevaban el brazalate metálico. Como ya os he contado en otras ocasiones los relojes demasiado grandes me resultan incómodos y la combinación caja grande o gruesa más brazalete no me suele gustar nunca. Elegir un modelo con correa de piel me pareció un acierto. El cierre automático desplegable es muy cómodo y facilita muchísimo el ajuste rápido de la longitud de la correa.

Diseño de la esfera y detalles de los acabados:

Si algo suelo destacar de los relojes TAG Heuer son sus excepcionales acabados.  En la esfera del Carrera Calibre 16 se han sustituido los índices horarios numéricos por indicadores de minutos (del 05 al 60) aplicados en relieve.  Las subesferas del cronógrafo están en posición vertical y el segundero horario está situado a las 9h. Me gusta el detalle de destacar con un relieve plateado los contadores del cronógrafo para diferenciarlo del segundero (no confundir con el segundero central que es el del cronógrafo). La fecha, con función «day-date» está enmarcada en un cajetín plateado y coronada con el escudo de TAG Heuer en relieve.

Todos estos índices aplicados, relieves y subesferas biseladas encarecen mucho los relojes pero transmiten una sensación de calidad muy superior al de las esferas impresas.

El movimiento:

Este Carrera está dotado de un calibre de remonte automático denominado Calibre 16 desarrollado a partir de un calibre base Valjoux 7750 (a este mismo calibre Breitling lo llama Calibre 13 y Omega Calibre 1152). El movimiento, que puede verse a través del cristal de zafiro de la tapa posterior, se ha personalizado con un rotor diseño de TAG Heuer y con puentes y platinas con acabados tipo Côte de Genève.

¿Qué podemos esperar de su calidad? No hay calibre cronógrafo más fiable que un Valjoux 7750. No tendrá el pedigrí de un calibre manufacturado (como el TAG Heuer 1887) pero sus décadas en producción avalan un funcionamiento perfecto.

Precio y consideraciones finales:

El precio de este TAG Heuer Carrera Calibre 16 ronda los 3.400€. Si buscamos entre su competencia (Omega y Breitling) directa veremos que está en un precio medio y la calidad de los acabados es muy similar tirando a superior.

¿Mi opinión? Es un reloj que me ha gustado más de lo que esperaba de él. Tenía miedo de que fuera demasiado grande para mi muñeca y no resultó serlo. La esfera chocolate me atrajo por su originalidad. Realmente me costó desprenderme de él…

Más info: TAG Heuer

reloj TAG Heuer Carrera Calibre 1887 SpaceX

TAG Heuer presenta el reloj Carrera Calibre 1887 SpaceX  que conmemora el 50 aniversario de la misión Mercury-Atlas 6 de la NASA, que en Febrero de 1962 convirtió a John Glenn en el primer astronauta norte-americano en órbita abordo de la capsula Friendship 7.

Entre el equipo de navegación del John Glenn destacaba el cronómetro 2915a de Heuer, que si bien no era un reloj (no marcaba las horas) si era un instrumento de medición del tiempo. TAG Heuer revindica así su protagonismo en la loca carrera entre las marcas suizas de relojería por capitalizar la conquista del espacio (leer: Breitling Navitimer Cosmonaute)

El Tag Heuer Carrera Calibre 1887 Space X está basado en el Carrera con caja de acero de 43mm y dotado del movimiento de carga automática Calibre 1887, el primer cronógrafo desarrollado al 100% por la marca y que es la joya de la corona de TAG Heuer.

La esfera del reloj, de color crema, reinterpreta varios detalles característicos del cronómetro Heuer 2915a de los años 60:

  • La numeración de los minutos y su tipografía.
  • Los marcadores triangulares a las 6 y 12h.
  • El diseño de la aguja segundera.

A las 9h han impreso la leyenda «1962-2012» y una imagen de la capsula Space X Falcon: la primera nave espacial lanzada por una empresa privada que en 2010 orbitó y regresó a la Tierra equipada también con un reloj TAG Heuer. A las 3h encontramos el logo de la marca y la inscripción «First Swiss Watch in Space». El reloj refuerza su carácter vintage gracias a una correa deportiva de piel marrón.

Edición limitada a 2012 unidades.

Más información: TAG Heuer 

Tapa trasera del reloj TAG heuer Carrera