Hace unos meses tuvimos la oportunidad de conocer tres de los edificios donde Ulysse Nardin crea sus piezas. De esta manera nos convertimos en el primer Club de Coleccionistas españoles que fue invitado a sus instalaciones.

¿Pero que a qué viene esta introducción? Muy fácil, los 9 afortunados que allí fuimos nos hicimos la misma pregunta, porque UN no había sido capaz de «abrirse» al público general mucho antes. Había tanto por ver y por conocer, que creímos que esta marca debería estar más en boca de todos.

Ulysse Nardin Marine Torpilleur

Ulysse Nardin Marine Torpilleur

El reloj del que hoy hablamos no lo pudimos conocer en nuestro viaje, de hecho fue presentado un mes después. Esta pieza pretende ser el eslabón de entrada a la marca de un público joven, ávido de una marca no generalista, pero con las garantías de una casa histórica con un marcado ADN estético.

Bautizado como el “Marine Torpilleur”, en homenaje a los pequeños buques cuya destreza y rapidez conseguían contrarrestar fácilmente en esta época a las unidades navales más grandes, la última creación de Ulysse Nardin es más ligera y fina que los modelo de la coleción Marine Chronometre.

Es un reloj fácil de llevar por sus 42mm de caja y su estética clásica y deportiva, fiel a las características distintivas de la colección de Marine: índices en números romanos, logo emblemático con grabado “1846” en rojo, incluso las formas de las agujas que han sido restructuradas. El pequeño segundero está situado alrededor del fechador a las 6, mientras que el indicador de reserva de marcha está situado a las 12.

Reloj Marine Torpilleur Precio

La maquinaria es la más que fiable UN-118, un calibre manufacturado por Ulysse Nardin, que le sirve de paraguas al arsenal tecnológico que guarda. Tener un espiral de silicio en un reloj de acceso a la marca es una declaración de intenciones real y constatada. No necesita lubricantes, es antimagnético e insensible a los cambios de temperaturas. O sea, un aliado para la isocronometría relojera.

Además de poseer el certificado COSC, el modelo satisface con los rigurosos criterios del Certificat de Performance de Ulysse Nardin.

Reloj Ulysse Nardin

La oferta está compuesta por tres relojes, dos en acero y una en oro amarillo. Las de acero cuentan con dos esferas, una azul y una blanca y su precio se sitúa en unos competitivos 6.900€.

Pros:

Su diseño y mecánica lo convierten en un «reloj para todo», una primera opción para quien desee un reloj de prestigio para cualquier ocasión. Pero también será más que interesante para aquellos que tienen como primer reloj un solo hora con armis de acero, pero buscan un segundo reloj un poco más clásico que incluya alguna complicación mecánica.

Otra las características que valoramos de este reloj es que cuenta con una fantástica y tranquilizadora garantía de 5 años, cuando la mayoría dan garantías de 2 años. Es tan inusual y poco visto este detalle que en la relojería suiza hasta ahora solo Rolex era capaz de ofrecerla.

Contras:

Cuando pensamos en un Ulysse Nardin Marine nos imaginamos una esfera esmaltada «Grand Feu». Sin duda, una de las características que más nos atraen de los grandes relojes de la firma. Pero también deberíamos valorar que el uso de una esfera esmaltada encarecería su precio.

En cualquier caso, si para ti esto supone un gran problema, te recomendamos que le eches un vistazo al UN Marine Chronometer. Un reloj con una estética practicamente calcada y con un coste de unos 3.000 euros más. La caja posee sutiles diferencias y la esfera es esmaltada.

La segunda es su hermeticidad que es sólo de 50 metros. En cualquier caso esta crítica se argumentaría exclusivamente en la versión con armis de metal, ya que, ¿qué sentido tiene utilizar este reloj en el agua con correa de cuero?

Nice combo!!! #torpilleur

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Se veía venir desde lejos que iba a armarse una bien gorda en la última subasta de Phillips. Y es que, si de normal un Rolex Daytona vintage, de los habitualmente denominados ‘Paul Newman’, ya generan revuelo, cuando sacas a subasta el Rolex Daytona ‘Paul Newman’ del propio Paul Newman…pues ya tenemos el lío.

Todo el mundo esperaba que se convirtiera en el reloj más caro subastado jamás, únicamente faltaba concretar la cifra. Una cifra que finalmente ha ascendido hasta los 17.752.500 dólares, unos 15.3 millones de euros al cambio. Una cifra que supera con creces la del último reloj más caro del mundo, el Patek Philippe 1518 subastado a finales del pasado año, que alcanzó los 11 millones de francos suizos. Ni siquiera el primer reloj cronógrafo y calendario perpetuo del mundo puede acercarse al precio de uno de los más grades iconos relojeros de nuestro siglo. De locos.

Hablemos, pues, del reloj más caro del mundo. Rolex Daytona Paul Newman, sí, concretamente la referencia 6239, perteneciente al propio actor y visto en su muñeca en innumerables ocasiones así como en icónicas fotografías. Su historia es, como mínimo curiosa. La icónica pieza fue una regalo de la mujer de Newman, Joanne Woodward, que lo compró en la icónica joyería Tiffany & Co de la 5ª Avenida de Nueva York. En ese momento mandó grabar en la trasera del reloj ‘Drive carefully me’, algo así como ‘Conduce con cuidado conmigo’, dado el amor de Paul Newman a los coches y a las carreras.

Total, que los años pasan y a mediados de los 80, la hija de Paul Newman, Nell Newman, se echa un novio, cosas que pasan, y el bueno de Paul Newman, imaginamos de ver al tipo, de nombre James Cox, pasearse de la mano de su hija sin ni siquiera llevar reloj, se lo regaló. Lo típico que hace cualquier suegro, regalarle a su yerno un reloj de 17 millones de dólares.

Se desconocía si James Cox conservaba el reloj o si lo había vendido de manera privada -por un pastizal, obviamente- años atrás, pero no, resulta que no sólo lo conservaba si no que lo lucía habitualmente, hasta que se enteró del valor que podía tener para cualquier coleccionista. Parece que el tal James Cox no estaba muy metido en el mundo relojero. Vamos, que tu suegro le da nombre al reloj más icónico del último siglo, y tú ni siquiera sospechas que puedes llevar un tesoro en la muñeca.

El caso es que, de un modo u otro, el reloj acabó en la subasta de Phillips del pasado viernes de la mano de Nell Newman y su fundación, que dedicará parte de la cantidad por la que se ha vendido a causas medioambientales. Una cantidad a la que tardó en llegarse únicamente 12 minutos, partiendo de un precio de salida de 10 millones. La puja ganadora se llevó a cabo por teléfono y, por el momento, se desconoce la identidad del afortunado comprador. Os podemos adelantar que ni Yen ni yo hemos tenido nada que ver. Nosotros nos plantamos en 16.5 millones.

Del reloj en sí poco más se puede decir que no  hayamos dichos ya. De hecho llevamos dedicándole artículos a esta referencia desde 2007, que se dice pronto. Y para muestra, este artículo de 2014 en el que ‘palpamos’ un 6239 en nuestras propias carnes.

Día histórico para el mundo relojero. Siempre nos hace ilusión hablar de que tenemos nuevo ‘reloj más caro de la historia’, pero empezamos a pensar que, en esta ocasión, tardaremos bastante en volver a escribir sobre el tema.

Hublot se atreve por primera vez con el bronce para su última edición limitada, dedicada al Oktoberfest, dándole un aspecto más rústico de lo habitual, y que francamente no hubiéramos sido capaces de imaginar, a su icónico Big Bang.

De un tiempo a esta parte, el bronce se ha convertido en un material de lo más popular en el mundo de la relojería. IWC, Panerai, Bell & Ross, Tudor, Oris…lo que no esperábamos, a priori, es que el nombre de Hublot también apareciera en esta lista. Las innovadoras líneas de la caja del Big Bang junto con la pátina del bronce consiguen una curiosa mezcla de innovación y tradición, hasta el punto de llegar a tener, en mi opinión, un cierto aire steampunk.

El nuevo Big Bang Bavaria baila al ritmo que marca el calibre manufactura Unico, un movimiento automático con cronógrafo flyback, con 330 componentes y una reserva de marcha de 72 horas. Su esfera esqueletizada, con el logo de Hublot ‘flotando’ sobre el cristal de zafiro, permite ver las entrañas de la pieza, con el diseño habitual del Big Bang Unico. El contraste que produce el negro del fondo con el dorado de los índices y demás detalles consigue que, a pesar de tratarse de una esfera en la que aparecen muchos elementos, la legibilidad de la misma resulto de lo más sencillo.

Además de lo impactante del bronce para su caja de 45 milímetros, el otro detalle que también sorprende es el de su correa de piel tipo bund, lo que hace que el reloj tenga un aspecto mucho más contundente en la muñeca, y le da un toque todavía más ‘vintage’. Se me sigue haciendo raro eso de mezclar en la misma frase Big Bang y vintage, la verdad. En cualquier caso, la correa está confeccionada a mano por la empresa alemana Meindl, una institución en el mundo de las botas y la piel desde 1683.

Inesperado e impactante, ¿será ésta una precuela de nuevos miembros para la gran familia Big Bang con el bronce como protagonista? Hublot nunca ha tenido muchos problemas en apostar por diferentes materiales, así que…tampoco sería de extrañar.

Limitado a 100 unidades, su etiqueta marca un precio de 27.900 euros.

Girard-Perregaux sigue ampliando su recién renovada -a principios de este año- y ampliada colección Laureato , y en esta ocasión lo hace con un modelo que, por primera vez en más de 40 años de colección, apuesta íntegramente por la cerámica. Cuidado, que el nuevo Laureato 42 mm. Cerámico viene fuerte.

Lo primero que nos viene a la mente cuando lo vemos, inevitablemente, es el Royal Oak Calendario Perpetuo cerámico presentado también en la última edición del Salón Internacional de Alta Relojería de Ginebra, una de nuestras piezas favoritas -y con razón- de todo el evento. Vale que la propuesta de Audemars Piguet es un calendario perpetuo y que Girard-Perregaux propone una versión de únicamente hora y fecha, pero vamos, que las comparaciones, al menos en lo que refiere al aspecto general, van a estar sobre la mesa.

A diferencia del modelo de Audemars Piguet, el nuevo Laureato cerámico mezcla en su brazalete acabados cepillados -algo más sutil que el del Royal Oak- con pulidos en sus eslabones centrales, como también ocurre en sus modelos de acero. Una combinación de cepillado y pulido que también vemos en la construcción de su icónico bisel octogonal.

En su esfera, como en todo el reloj, predomina el negro, únicamente interrumpido por el acero de las agujas, el blanco de las inscripciones y la fecha, y la Super-LumiNova de su índices.

En su interior, y como en todos los modelos de 42 milímetros, encontramos el calibre GP01800-0025, diseñado, producido y ensamblado íntegramente por Girard-Perregaux. Late a una frecuencia de 4 hercios y cuenta con una reserva de marcha de 54 horas, y puede apreciarse gracias al cristal de zafiro del fondo de la caja.

Su precio; 16.900 francos suizos, unos 14.600 euros al cambio. A falta de confirmar su precio oficial para España…a nosotros nos gusta, oiga.

Cuantas más cajas de cristal de zafiro, más me gusta esta tendencia, qué queréis que os diga. Explotada sobre todo por Hublot, Richard Mille y alguna otra relojera independiente, otra de las manufacturas que lleva ya un par de años apostando por estos diseños cristalinos es Bell & Ross, que acaba de presentar el nuevo BR-X1 Skeleton Tourbillon Sapphire.

Bell & Ross se aventuró en el mundo de las cajas de cristal el pasado año con el BR-X1 Chronograph Tourbillon Sapphire, y este año lleva la transparencia un paso más allá, permitiendo disfrutar del movimiento desde cualquier ángulo y con una limpieza absoluta, hecho al que contribuyen el contador de horas descentrado, que libera el resto de la caja para que luzca el protagonista de la pieza; el tourbillon.

Un tourbillon volante que aparece, como por arte de magia, flotando en la mitad inferior de la esfera, o más bien la ‘no-esfera’. En el interior de la caja de cristal de 45 milímetros de diámetro, hecha a partir de 5 bloques de zafiro unidos por tornillos, encontramos el calibre de carga manual BR-CAL.288, latiendo a una frecuencia de 21.600 alternancias por hora y con una generosa reserva de marcha de 100 horas.

Como también hemos visto en otros relojes con caja de zafiro, incluido el último de Bell & Ross, la correa también apuesta por la transparencia, recurriendo a goma traslúcida.

Si el modelo de 2016 era una edición limitadísima a únicamente 5 ejemplares, éste no le queda lejos; sólo se han lanzado 8 piezas, a razón de 350.000 euros cada una.

Oris presenta una nueva edición especial de su icónico Divers Sixty-Five destinada a colaborar con la fundación Movember, una organización benéfica internacional comprometida con impulsar una vida más saludable y duradera para los hombres, abordando temas como el cáncer de próstata, cáncer testicular, salud mental y prevención del suicidio.

Una fundación que, como su nombre hace intuir -Mo, de moustache, y -vember, de noviembre-, se hizo viral por animar a los hombres a dejar crecer su bigote durante el próximo mes para ayudar a concienciar sobre los temas de salud por los que se preocupa. Cuenta con más de 5.000.000 de simpatizantes -o Mo Bros y Mo Sistas- en todo el mundo.

A diferencia del Divers Sixty-Five al que estamos acostumbrados últimamente, esta nueva versión reduce su tamaño hasta los 40 milímetros del modelo de 2015, en lugar de los 42 de las últimas versiones. Del mismo modo, la ventana de fecha vuelve a ubicarse a las 6 horas en lugar de a las 3, como ocurre en los modelos de mayor tamaño.

En la esfera, llaman la atención los índices y agujas en oro rosa con Super-LumiNova que, sobre la esfera negra mate, consiguen ese aire vintage habitual de este modelo, al que también contribuyen su bisel de aluminio y sus dos correas; una de piel con el logo de la fundación -un mostacho, cómo no- y otra tipo NATO en burdeos y beige.

En cuanto a las referencias a la fundación Movember, además de la correa, el fondo de la caja muestra el grabado ‘Oris Movember Edition’, pero no aparecen en la esfera. En su interior, como es habitual, encontramos el calibre automático Oris 733, basado en un movimiento Selita 200-1, con una reserva de marcha de 38 horas.

Durante el próximo mes de noviembre, además de lanzar a la venta el reloj, Oris también será anfitriona de distintos actos en diferentes ciudades europeas para apoyar a la fundación. El precio de esta nueva edición especial -que no limitada-, Oris Movember Edition, es de 1.950 euros.

A principios de año, cuando se presentó el Audemars Piguet Royal Oak Frosted Gold para mujeres -en versiones de 33 y 37 milímetros- en la última edición del SIHH, ya nos preguntábamos cuánto tardaríamos en verlo en una versión masculina, sobre todo viendo que el CEO de la manufactura, François-Henry Bennahmias, lució uno diseñado exclusivamente para él, y que fue uno de los bombazos del evento entre las damas del lugar.

Pues bien, medio año después, ya tenemos por aquí la versión masculina, con unos más robustos y adecuados 41 milímetros de diámetro, a modo de edición limitada a 200 unidades, una cantidad que apunta a sold out desde ya.

El llamativo acabado del reloj se consigue gracias a la técnica florentina del martilleado, ejecutada por la artista Caroline Bucci, que consiste en golpear el oro con una herramienta con punta de diamante para darle una textura y un relieve que, cuando incide la luz en él, recuerda al brillo de los diamantes. Es una curiosa manera de ahorrarse unas cuantas piedras preciosas.

En su interior encontramos el calibre automático manufactura 3120, el mismo que en la versión de 37 milímetros y el habitual del Royal Oak 15400 de 41 milímetros, latiendo a 21.600 alternancias por hora con una reserva de marcha de 60 horas.

Así como los modelos femeninos estaban disponibles en diferentes versiones, para esta versión masculina Audemars Piguet ha apostado únicamente por el oro blanco para la caja y el brazalete, y el azul para su esfera con el clásico motivo Gran Tapicería. La esfera azul es la que utiliza AP para sus piezas «Boutique». O sea que sobreentendemos que esta referencia no se podrá adquirir en multimarcas (nuestros amigos de Rabat, Relojería Alemana o Chocrón).

Aunque todavía no tenemos un precio confirmado, viendo los guarismos de las versiones femeninas, sería complicado que bajara de los 60.000 euros.

Desde Rusia -¿desde dónde si no?- nos llega uno de los relojes más curiosos de los que hemos hablado en los últimos meses. Una creación de la compañía relojera independiente Konstantin Chaykin, famosa en el mundillo relojero por sus complicaciones y por la forma de plasmarlas en sus piezas, que se inspira en la película ‘It’, basada en el libro de Stephen King del mismo nombre.

El Konstantin Chaykin Clown, que así se llama la pieza, no deja de ser un restyling del Joker, una pieza presentada la última edición de Baselworld y que llamó la atención de todo el mundo por el loco diseño de su esfera inspirado en el personaje de Batman. Según parece, el propio Chaykin es un fan incondicional de Stephen King y no ha querido dejar pasar la oportunidad de que su creación más pintoresca tenga también una versión inspirada en Pennywise, el famoso payaso protagonista de la historia.

Su esfera provoca sensaciones que están entre la risa y el mal rollo, aunque la balanza se inclina más hacia la segunda, en mi caso. Encontramos dos indicaciones, horas y minutos, que hacen las veces de ojos del diabólico payaso, provocando que, dependiendo de la hora, se vayan moviendo las ‘pupilas’ creando miradas, como poco, penetrantes.

La boca, y la lengua que se desplaza en su interior, no es otra cosa que un indicador de fases lunares, adaptado al grotesco diseño de toda la pieza. Por si mover los ojos al compas del tiempo de era suficiente, añadamos también una lengua que baila de un lado para otro, claro que sí. Menos mal que prescinde de segundero, porque no me imagino que podrían haber hecho con él.

En el interior de la caja de acero de 42 milímetros, y dando vida al payaso, encontramos el calibre K07-0, basado en un movimiento ETA 2824, con severas modificaciones, claro, como es la indicación de fases lunares, que bajan su reserva de marcha habitual de 42 horas hasta 38.

En el bisel, así como en el modelo Joker servía para mostrar los diferentes palos de la baraja, puede leerse la palabra Clown (Payaso), y el conjunto lo completan dos coronas, una a cada lado a modo de orejas, que sirven para ajustar la hora y el indicador de fases lunares.

Limitado a únicamente 27 piezas -por aquello de que el payaso Pennywise aparece cada 27 años, según cuenta el libro-, su precio supera los 7.000 euros. No he visto la película, y no soy capaz de imaginarme un contexto en el que me sintiera cómodo llevando este reloj. Pero, eh, no negaremos que es digno de mención.

No es la primera vez que pronunciamos el nombre de Berluti en Tiempo de Lujo. Sus complementos, sus bolsos y maletines y, especialmente, su calzado, siempre con su icónica piel Venezia como protagonista, la han convertido en una marca de referencia siempre que hablamos de complementos de lujo.

Poer sí es la primera vez que hablamos de Berluti en un tema que tenga que ver con relojes. Y es que la firma francesa -sí, francesa, suena más italiana que una carbonara, pero se fundó en París hace más de 100 años- colabora desde el pasado año con Hublot, con la pequeña colección Classic Fusion Berluti, en la que su famosa piel acumula todo el protagonismo.

Y es que, no sólo está presente en la correa, que sería lo habitual -como ocurre con Santoni e IWC-, la piel Venezia también aparece en la esfera de los diferentes modelos que forman la colección. Independientemente de cajas -platino, oro rosa, titanio o cerámica- y colores -marrón, azul y all black-, todas los modelos apuestan por el diseño habitual de la familia Classic Fusion, pero con la esfera tomada por la piel, y los índices grabados sobre ésta. Del mismo modo que ocurre con el logo de Hublot y la inscripción ‘Automatic’.

Su aja, con un tamaño de 45 milímetros, aloja en su interior el calibre HUB1100, un movimiento automático basado en el calibre Sellita SW300, con 42 horas de reserva de marcha. A diferencia de prácticamente el resto de la colección Classic Fusion, los modelos de Berluti prescinden de la ventana de fecha.

Ediciones limitadas que van desde las 100 unidades del modelo de platino, con esfera y correa en marrón, hasta las 500 unidades del modelo de titanio, en azul, a pesar de sus precios no especialmente contenidos -a partir de 13.000 euros- están siendo un éxito de ventas. Éxito para Hublot, éxito para Berluti y, sobre todo, éxito para LVMH, propietaria de ambas marcas.

 

Speedmaster ‘Speedy Tuesday’, una de las novedades más sonadas y comentadas de Omega en los últimos por cómo se presentó, cómo se vendió y todo el revuelo y el hype que generó por las redes. Tanto fue así que, como no podía ser de otra manera, ha tenido que pasar por nuestras manos para que le echáramos un vistazo. Hoy es un #speedytuesday en toda regla.

Por recordar brevemente la historia de este reloj, del que ya hablamos en su día cuando se anunció, no podemos olvidarnos de que se trata de una edición limitada que surgió del popular hashtag que citábamos arriba -#speedytuesday-, perfectamente reconocible para todos los que estamos conectados con foros o redes sociales relacionadas con el mundo relojero. El martes es día de Speedmaster, eso es así.

A la venta únicamente a través de internet -lo que para Omega resultaba prácticamente impensable hace un tiempo-, las 2012 unidades disponibles se agotaron en menos de 24 horas. Un éxito.

La esfera negra con cronos plateados -lo que muchos denominan ‘panda inverso’- homenajea a un modelo de la familia Speedmaster de 1966, y los grandes índices de los subdiales se inpiran en los de Speedmaster Alaska III, diseñado para la NASA a finales de los años setenta.

Incluso el logo que aparece en la esfera se parece más al de los modelos de aquellas épocas que a las versiones actuales. Lo vintage tiene tirón en estos tiempos, no hay duda, y más si añadimos a la ecuación todo este revuelo de la venta exclusiva por internet, el tema del hashtag…en resumen, lo dicho; un éxito.

Dicen por ahí que ninguna colección relojera está completa sin un Speedmaster…y puede que tengan razón.

Su precio; 5.400 euros.