Reloj Audemars Piguet Royal Oak de oro puesto en la muñeca

Ya sea por discreción o por su precio pocos hombres optan por relojes fabricados enteramente en oro. En nuestro mercado se estila más decantarse por opciones mixtas de acero y oro, o relojes con caja de oro y correa de piel.

Nos despojamos de cualquier clase de pudor y prejuicio y nos lanzamos a disfrutar de un reloj con caja y brazalete de oro. Descubrimos que no solo nos gusta, sino que puede llegar a ser una excelente opción para uso a diario, si te puedes permitir el capricho. Pero hay que ser justos, si se trata de una Audemars Piguet Royal Oak hay poco margen para el error.

Audemars Piguet Royal Oak – Un icono de la relojería

El Royal Oak fue creado por el mítico diseñador Gerald Genta en 1971. Su diseño, rompedor para la época, sentaba las bases de lo que hoy reconocemos como el «clásico reloj deportivo de lujo»: Caja de acero de mayor diámetro, bisel, y brazalete de metal integrado en la caja. Esta misma formula se repetiría con el Girard Perregaux Laureato (1975), el Nautilus de Patek Philippe (Gerald Genta – 1976), el IWC Ingenieur (Gerald Genta – 1976), o el Vacheron Constantin 222 (Jorge Hysek – 1977).

Aunque a lo largo de los años se han presentado numerosas versiones su diseño prácticamente no se ha visto alterado en 46 años. Gracias a su característico bisel octogonal, los eslabones de su brazalete y el acabado «Tapisserie» de la esfera, el Audemars Piguet Royal Oak ocupa un lugar destacado en el salón de la fama de a Alta Relojería.

Oro y 37 mm – Un reloj para ella y también para el

Pese que los relojes para hombre de diámetro inferior a 39 mm han vuelto al mercado, después de una década de maxi-relojes de más de 41 mm, a muchos les sigue costando verse con ellos.

A no ser que tengas un portento de muñeca, el modelo de 37 mm de diámetro resultará la opción más elegante para hombre. Además hay que tener en cuenta que el oro tiene un peso muy superior al acero y esos milímetros de diferencia ayudarán a que sea más cómodo en el muñeca.

Un mecanismo de excepción.

Tanto la versión de 37 mm como las de 39 y 41 mm equipan el mismo movimiento manufacturado por Audemars Piguet, el calibre 3120 de carga automática con masa oscilante con rodamientos cerámicos y 60 horas de reserva de marcha.

Los acabados de mecanismo son dignos de observarse con detalle, especialmente la masa oscilante de oro de 22 quilates grabada con los escudos de armas de la familia Audemars (a la izquierda) y de la familia Piguet (a la derecha).

Acabados a la altura de lo esperado

El nivel de calidad percibida en los acabados de los relojes Audemars Piguet es extraordinariamente alto. Ya sea la esfera, la caja, el mecanismo o el brazalete, todo está elaborado minuciosamente, todo encaja a la perfección y todo es armónico.

Agradecimientos: Joyería RABAT, distribuidor oficial Audemars Piguet en Barcelona, Madrid y Valencia, por la cesión del reloj para la sesión fotográfica.

Vacheron Constantin sigue ampliando su colección más deportiva, la familia Overseas. Y lo hace con una complicación que se hacía totalmente necesaria en una colección de espíritu aventurero y viajero; la indicación de dos husos horarios. Hablamos del nuevo Vacheron Constantin Overseas Dual Time.

Una complicación de lo más práctica resuelta de una manera muy sencilla, con una segunda aguja horaria central, más corta y con una punta de flecha roja -o blanca- en su extremo, que indica el segundo huso horario, y un indicador de día y noche situado a las 9 horas, todo manejable desde una única corona, quedando el pulsador ubicado a las 4 horas para el ajuste de la fecha, que aparece en la parte inferior de la esfera.

Todas estas funciones corren a cargo del calibre automático manufactura 5110 DT, una variación del calibre 5100 que podemos encontrar en el Overseas Self-Winding itroducido el año pasado. 234 componentes, 37 rubíes, latiendo a una frecuencia de 28.800 alternancias por hora y con una reserva de marcha de unas 60 horas, sus acabados pueden apreciarse gracias al fondo de cristal de zafiro de la caja. Y, cómo no, está certificado con el Poinçon de Genève.

Con un tamaño de 41 milímetros, más reducido que el Overseas Horas Mundo, que se iba hasta 43, y un grosor de 12.8 milímetros, es evidente que nos encontramos ante un reloj eminentemente deportivo, pero que también puede funcionar en otros contextos más formales, especialmente si hablamos de su versión con caja de oro rosa y correa de piel. También está disponible con caja de acero en dos versiones; con esfera plateada y con esfera azul, y con el sistema de intercambio de correa que permite pasar del icónico brazalete de acero de la familia Overseas a la correa de caucho o de piel de una manera muy sencilla.

Sin duda, una incorporación más que necesaria para la familia Overseas, con una complicación de lo más útil y con unas características, tanto de tamaño como de tarifa, más ‘llevaderas’ que el Overseas Horas Mundo, con el que ya tuvimos un affair el año pasado. Este Dual Time se plantea como una alternativa más ‘de diario’ a los 37 husos horarios del Horas Mundo.

En lo que respecta a precios; 25.600 euros para los modelos de acero y 40.900 para el modelo de oro rosa.

El próximo 2018, IWC celebra uno de esos aniversarios que tienen una cifra especial; 150 años. Un siglo y medio desde que Florentine Ariosto Jones fundara en Schaffhausen la International Watch Company. Un ciento cincuenta aniversario no es el momento para escatimar, y viendo las novedades de la manufactura para la próxima edición del Salón Internacional de Alta Relojería de Ginebra, no hay duda de que 2018 será un año de lo más interesante en IWC.

Con novedades en sus familias Portugieser, Portofino, Aviador y Da Vinci, todas ellas tienen un nexo común; esferas estampadas en blanco o azul, producidas mediante un proceso de pintura y lacado en varias capas que se inspira en las esferas esmaltadas de los históricos relojes Pallweber. Además, todos ellos incluyen el logotipo del 150 aniversario grabado o en forma de medallón.

IWC Tribute to Pallweber Edición ‘150 Years’

Por primera vez, desde 1884, IWC presenta un reloj con indicación digital de horas y minutos, o como también se suele llamar a este tipo de complicación; horas saltantes.

Un diseño que poco tiene que ver con las propuestas actuales de la manufactura de Schaffhausen y que invita a perderse en los contadores de horas y minutos, dispuestos verticalmente en el centro de la esfera blanca lacada, acompañados de un pequeño segundero pavonado.

En el interior de su caja de oro rojo se encuentra el nueva calibre manufactura patentado 94200. A diferencia de los modelos históricos de bolsillo Pallweber, donde los discos horario y minutero se movían mediante ruedas dentadas con pasos, en este nuevo movimiento el disco de los minutos recibe su impulso de giro a través de un rodaje separado con barrilete propio. Un mecanismo de activación, conectado con el rodaje del reloj, lo libera cada 60 segundos y lo vuelve a bloquear, y, a los 10 minutos, el disco minutero adelanta una posición el disco de las decenas de minutos. Cada 60 minutos, el anillo horario salta a la siguiente cifra y, dado que el rodaje independiente no influye en el flujo de fuerza del rodaje normal, garantiza la precisión de su marcha así como una reserva de marcha de 60 horas.

La edición de este tributo a Pallweber está limitada a 250 ejemplares.

Portugieser Tourbillon Fuerza Constante Edición ‘150 Years’

Con caja de platino y limitado a únicamente a 15 ejemplares, el nuevo Portugieser Tourbillon Fuerza Constante Edición ‘150 Years’ combina por primera vez un tourbillon de fuerza constante con la indicación de fases lunares, con una precisión tal que únicamente debe corregirse cada 577 años y medio.

En la esfera, ambas complicaciones comparten protagonismo con la indicación de reserva de marcha de 96 horas. El responsable de tales proezas técnicas y de su extraordinaria precisión es el nuevo calibre manufactura 94805 y su mecanismo de fuerza constante que transmite impulsos de fuerza uniformes a la rueda del áncora, combinados con la compensación de los efectos negativos de la gravedad del tourbillon sobre el sistema de oscilación del reloj.

Portugieser Calendario Perpetuo Tourbillon Edición ‘150 Years’

Por primera vez, IWC combina en una pieza un calendario perpetuo con un tourbillon en la esfera. Desde luego, si había alguna forma de hacer más espectacular el Portugieser Calendario Perpetuo, sólo podía ser añadiendo un tourbillon.

Un tourbillon que se ubica a las 12 horas de la esfera blanca lacada, relegando a la indicación de fases lunares al interior del contador mensual, ubicado a las 6 horas.

En el interior de su caja de oro amarillo de 18 quilates encontramos el nuevo calibre manufactura 51950, basado en el calibre 51900 ampliado con un calendario perpetuo. De cuerda automática, consigue una reserva de marcha de siete días.

Limitado a 50 ejemplares.

Da Vinci Automático Edición ‘150 Years’

La icónica caja de la familia Da Vinci, con sus reconocibles asas, alberga por primera vez el nuevo calibre manufactura 82200, con cuerda Pellaton, cuyos componentes sometidos a grandes esfuerzos, como los trinquetes o la excéntrica, están fabricados en cerámica prácticamente sin desgaste. Su masa oscilante esqueletizada, y el fundo de cristal de zafiro de la caja de acero fino, permiten apreciar el movimiento perlado y decorado con Côtes de Genève.

En su esfera azul destacan sus grandes números árabes impresos en blanco y sus agujas rodinizadas, con un pequeño segundero a las 6 horas.

Limitado a 500 unidades.

‘El azul es el nuevo negro’ dicen por ahí, y en muchas ocasiones se quedan algo cortos. A estas alturas, el azul ya merece su propio reconocimiento, y más si hablamos de materia relojeria. ¿Quién no tiene en su colección -o en mente- alguna pieza de esfera azul? Por ejemplo, si el Lange 1 de A. Lange & Söhne ya nos gusta en sus colores habituales, nos los imaginamos en azul y nos volvemos aún más locos.

Afortunadamente, la cosa no queda en la imaginación y A. Lange & Söhne ha presentado cuatro de sus referencias más icónicas con una nueva esfera azul oscuro de plata maciza, que lucen espectaculares con sus cajas de fino oro blanco y sus agujas pulidas e índices de oro rodinizado, creando un contraste de lo más acertado.

Los relojes

Los cuatro modelos en cuestión son cuatro clásicos de la manufactura de Glashütte; Lange 1, Lange 1 Daymatic, Saxonia y Saxonia Automático. Cuatro modelos con calibres manufacturados, dos manuales y dos automáticos, con los acabados y decoraciones habituales de la firma visibles gracias al fondo de cristal de zafiro de sus cajas, que van desde los discretos 35 milímetros de diámetro del Saxonia hasta los 39.5 milímetros del Lange 1 Daymatic.

No se trata de ediciones limitadas en cuanto a número de unidades, pero únicamente se producirán durante un año. En lo que respecta a precios; La etiqueta del Lange 1 (nuestro preferido) marca 31.700 euros y la del Lange 1 Daymatic asciende hasta los 38.700 euros. Y aunque nosotros nos quedamos con el de cuerda manual y el doble barrilete hemos de decir que el Daymatic es el que mejor viste con este azul precioso que ha sacado la casa de Dresden.

Los modelos Saxonia van desde los 15.000 euros del modelo manual hasta los 23.200 del modelo automático.

 

El evento

Tuvimos la oportunidad de poder conocer estos nuevos modelos de A. Lange & Söhne de la mano de Rabat, que como siempre la borda. Solo con deciros que el catering estuvo organizado por Nandu Jubany -que estuvo presente en el evento- y su equipazo. Sin duda uno de los chefs catalanes más reconocidos a nivel mundial.

Os dejamos unas cuantas instantáneas que tomamos en el evento. Relojes y buena comida, ¿acaso puede haber un plan mejor?

Hace unas semanas hablábamos por aquí del Ulysse Nardin Marine Torpilleur, una pieza que nos encantó por su diseño y versatilidad, y hoy le toca el turno a un primo no muy lejano. De hecho, prácticamente comparten el nombre. Eso sí, conceptual y estéticamente las diferencias ya son más notables. Hablamos de una de las novedades que más dará que hablar de la manufactura de Le Locle en el próximo Salón Internacional de Alta Relojería de Ginebra; el nuevo Ulysse Nardin Marine Torpilleur Military.

El propio nombre de la pieza ya nos hace pensar que nos encontramos ante una versión de aspecto más táctico -o militar, directamente- del Marine Torpilleur, y así es. Coincide en bastantes aspectos pero también tiene las suficientes diferencias como para convertirlo en un reloj totalmente diferente.

Un Marine Torpilleur con carácter

La primera diferencia; la caja. Con un tamaño algo más grande, asciende de los 42 hasta los 44 milímetros, y el acero se olvida de la elegante mezcla de pulidos y cepillados en beneficio de un acabado arenado que le otorga el aspecto que uno espera de un reloj militar. La corona sobredimensionada también contribuye a ganar en esta estética, al mismo tiempo que facilita su manipulación.

Una facilidad que también se traslada a la esfera, que prescinde de prácticamente todo salvo lo estrictamente necesario. No hay indicador de reserva de marcha, no hay ventana de fecha, y los índices romanos desparecen en favor de grandes números árabes. Ubicado a las 6 horas, sí nos encontramos un pequeño segundero, que en su interior muestra dos indicaciones; en su parte superior, en rojo -un clásico en los relojes militares y divers vintage-, el número de serie, desde el 1 hasta el 300, y nos olvidamos del habitual y emblemático 1846. En la parte inferior del pequeño segundero encontramos la inscripción ‘C.W.’, que corresponde a ‘chronometer watch’.

En su interior, y escondido bajo un fondo ciego con el grabado de un torpilleur -o destructor-, encontramos el mismo movimiento que en el Marine Torpilleur, el calibre manufactura UN-118, con espiral de silicio antimagnética y sin necesidad de lubricación. Cuenta con certificado COSC y además ha pasado los rigurosos controles que le otorga Certificat de Performance de la propia Ulysse Nardin. Igual que nos ocurría con el Marine Torpilleur, los 50 metros de hermeticidad se nos siguen quedando un tanto escasos.

Como decíamos, se trata de una edición limitada a 300 unidades y estará disponible en las dos versiones que se ven en las imágenes, con esfera blanca y con esfera negra. Su precio; 7.900 euros.

El próximo 2018 Audemars Piguet celebra el 25 aniversario de su Royal Oak Offshore, y lo hace poniendo mucha carne en el asador. Desde con una reedición del primer modelo de la colección -del que hablaremos largo y tendido a lo largo de estos meses- y con el nuevo Royal Oak Offshore Tourbillon Cronógrafo.

¿Es el primer tourbillon que vemos en la colección Offshore? Desde luego que no. El hermano mayor del Royal Oak ya contaba con un tourbillon entre sus muchos modelos, disponible en oro, titanio y platino, del que parte el diseño de este nuevo modelo para celebrar el 25 aniversrio. Eso sí, uno y otro tienen notables diferencias en cuanto al diseño.

Disponible en oro rosa y en acero -cosa que no va a hacer que sea barato, ya os lo advertimos-, y con el mismo tamaño que su antecesor, 44 milímetros, no sabríamos decir cuál es el detalle más llamativo de todos los que tiene la pieza.

Para empezar, el bisel ha sufrido una especie de ‘esqueletización’, manteniendo, obviamente, su geometría octogonal, pero reduciendo so volumen a prácticamente el contorno exterior y a la presencia de los icónicos tornillos octogonales de oro blanco. Este detalle consigue que la esfera, y su multitud de elementos visibles, parezca todavía más grande.

Una esfera en la que encotramos el tourbillon que da nombre al modelo ubicado a las 9 horas y un contador de 30 minutos a las 3 horas. Sus dos barriletes, el superior con el logo -o más bien el nombre- de Audemars Piguet, el único sitio en el que aparece, también se pueden apreciar claramente en una composición en la que los robustos y angulosos puentes roban gran parte del protagonismo, al tiempo que crean una llamativa sensación de profundidad.

En su interior, encargándose de que todo funcione como debe, encontramos el nuevo calibre in house 2947. Una versión open worked del calibre 2933 que encontramos en el anterior tourbillon cronógrafo de la familia Offshore, con 338 componentes y una reserva de marcha de 173 horas.

Limitados a 50 unidades cada uno, los veremos en vivo y en directo en la próxima edición del Salón Internacional de Alta Relojería, junto con el resto de novedades de la manufactura de Le Brassus.

Reloj Hublot Big Bang en caja de cristal de zafiro transparente

Hublot es lo que es actualmente gracias al desarrollo de la marca en España. Cuando en el mundo apenas se conocían sus piezas, Hublot ya era grande en la península. Es por ello que cuando comentamos entre los socios del Club quien era la marca invitada de este trimestre, el voto positivo fue unánime.

Estamos hablando de la marca que ha vivido el crecimiento más fulgurante de los últimos años, sin importarle crisis, ni competencia, ni tambores de guerra. Está claro que la marca comandada bajo la lupa de Jean-Claude Biver tiene la maquinaria de marketing mejor engrasada de esta industria, no solo en agresividad, sino también en éxitos.

Con la presencia del Sr. Morgeli, Chief Operating Officer de Diarsa y director de Hublot en España, y su equipo pudimos disfrutar de una de las mejores veladas relojera de nuestra historia como Club. Se debatió de muchos temas, pero como es habitual el protagonismo se la llevaron los relojes ahí presentes. Hubo de todo, y muy bueno, piezas de muchísimos rangos de precio y las últimas novedades en cuanto a materiales de la icónica caja Big Bang.

Además nuestro evento de otoño tuvo el marcado carácter gastronómico que siempre buscamos con la atención y el gusto del restaurant Moments del Mandarin Oriental. Sin lugar a dudas, el mejor de los grandes hoteles de la ciudad condal. Un espacio privado para nuestro club, que permitió desarrollar el encuentro con la discreción tranquilidad que siempre nos ha caracterizado.

restaurant Moments del Mandarin Oriental

¿Aún no eres miembro del Club TIEMPODELUJO ?

Cada trimestre organizamos un evento TIEMPODELUJO. Un encuentro imprescindible para aquellos seguidores y coleccionistas de relojería que quieren mantenerse en contacto con el medio de una manera más cercana y honesta.

La fórmula es tan apetitosa como sencilla: Relojes, buena gastronomía y ganas de hablar de Alta Relojería. ¿Te apetecería asistir a la siguiente cena? Mándanos un email a: info@tiempodelujo.com

Cuando hablamos de la maison francesa Hermès, generalmente nos vienen a la mente tres cosas; cinturones, corbatas y, cómo no, pañuelos. Bueno, que sean cuatro cosas, si contamos el bolso Birkin por el que suspiran nuestras respectivas novias o mujeres. Y es que sus icónicas H’s, en cualquiera de sus formas, ya sea en una hebilla o en el estampado de una corbata, siempre son sinónimo de lujo y distinción.

No obstante, de un tiempo a esta parte, la maison también ha puesto grandes esfuerzos en su colección relojera, como también lo han hecho muchas de las consideradas firmas de lujo -no hay más que ver el Tambour Flying Tourbillon de Louis Vuitton– , y casi siempre con un nombre propio; Arceau.

El icónico modelo, diseñado por el director artístico de Hermès Henri d’Origny en 1978 y buque insignia de la colección relojera de la firma desde entonces, nos presentará su versión más deportiva de cara al próximo Salón Internacional de Alta Relojería de Ginebra; el nuevo Arceau Chrono Titane.

El titanio debuta en la colección Arceau

En su propio nombre encontramos las dos características que lo diferencia del resto de la familia Arceau; cronógrafo -no es el primero de la colección, pero desde luego no es habitual- y titanio. Y es que la icónica caja del Arceau, con sus reconocibles asas asímetricas inspiradas en unos estribos, recurre al titanio arenado para sus generosos -sobre todo para Hermès- 41 milímetros.

La esfera también abandona su plateado opalino habitual para recurrir al negro galvanizado, con los clásicos índices arábigos en cursiva pintados en blanco, y detalles en rojo que le aportan un aire más deportivo. El pequeño segundero, situado a las 3 horas, está rodeado por un anillo de un gris del mismo color de la caja, mientras que el contador de 30 minutos y el de 12 horas mantienen el negro pero destacan sobre el acabado mate de la esfera.

Aunque Hermès manufactura sus propios movimiento, lógico teniendo en cuenta que tiene el 25% de Vaucher Manufacture Fleurier, no cuenta con un movimiento de cronógrafo y, por tanto, no lo a hecho en esta pieza, que recurre a un movimiento automático con 37 rubíes y 42 horas de reserva de marcha. Por el momento, no se ha especificado nada más acerca del calibre. Tendremos que esperar a fechas cercanas a la próxima edición del SIHH, en enero.

Disponible con dos correas diferentes, una de piel de ternera Barénia marrón -la habitual en Hermès- y otra, mucho más deportiva, negra y con relieve de inspiración automovilística, que armoniza mejor con el resto del conjunto.

Llegará a las boutiques de la firma el próximo mes de marzo y su precio es de 4.200 euros.

 

 

Son días de rosas y champagnes para nuestros amigos de Chopard. Y nosotros que nos alegramos, pues conocemos de primera mano el esfuerzo y la determinación con la que brega a diario esta marca familiar e independiente. Una de sus novedades de este 2017, ha terminado por convertirse en «el reloj del año» según el GPHG (Grand Prix d’Horlogerie de Genéve). Este reloj es el primer repetición de minutos que crea la marca. Por lo que, este reconocimiento es un soporte importante para su concurso en lo que respecta a grandes complicaciones. Este año durante la Cena de verano del Club Tiempodelujo que precisamente Chopard fue la marca invitada, tuvimos la oportunidad de «catarlo» durante un buen rato, y no dejó indiferente a ninguno de los presentes.

No es la primera vez que Chopard se hace con el premio, ya que el año pasado, un reloj de su marca hermana Chronométrie Ferdinand Bertohoud se alzó con el primer puesto con el F.B1

Ganadores GPGH 2017

Premio “Revival” : Longines The Longines Avigation BigEye

Premio Reloj de mujer: Chanel Première Camélia Skeleton

Premio Reloj de mujer con complicación: Van Cleef & Arpels, Lady Arpels Papillon Automate

Premio a la Innovación: Zenith Defy Lab

Premio al reloj de hombre: Bvlgari Octo Finissimo Automatic

Premio al Reloj Cronógrafo: Parmigiani Fleurier Tonda Chronor Anniversaire

Premio al mejor reloj con Tourbillon: Bvlgari Octo Finissimo Tourbillon Skeleton

Premio Reloj Calendario: Greubel Forsey QP à Équation

Premio al Reloj de viaje: Parmigiani Fleurier Toric Hemisphères Rétrograde

Premio a la excepción mecánica: Vacheron Constantin Les Cabinotiers Celestia Astronomical Grand Complication 3600

Premio al mejor reloj deportivo: Ulysse Nardin Marine Regatta

Premio Reloj Joya: Chopard Lotus Blanc Watch

Premio Creación artística: Voutilainen Aki-No-Kure

Premio “Petite Aiguille”: Tudor Black Bay Chrono

Premio especial del jurado: Suzanne Rohr and Anita Porchet (artesanas)

Puede que no fuera la pieza más complicada que Vacheron Constantin presentó en la última edición del Salón Internacional de Alta Relojería de Ginebra a principios de año, pero desde luego sí que ha sido una de las mejor valoradas por los coleccionistas y los seguidores de la marca. Y es que, la última incorporación a la familia Patrimony, el nuevo Patrimony Fase Lunar y Fecha Retrógrada ha encontrado un equilibrio perfecto entre simplicidad y complicación, y juega en otra liga algo más terrenal que modelos como el Celestia o el Symphonia.

Una complicación clásica, pero actualizada

El propio nombre del modelo ya nos adelante que nos encontramos ante una pieza que, efectivamente, mezcla la complicación de fecha retrógrada, todo un clásico en Vacheron Constantin, con la de indicación de fases lunares, con una exactitud tal que sólo requiere ser corregido manualmente cada 122 años. De hecho, esa escala de 0 a 29 y medio, es la duración exacta – o casi casi, porque son 29 días, 12 horas y 45 minutos- del ciclo lunar.

Dos complicaciones que se reparten el peso de la esfera prácticamente al cincuenta por cien, quedando toda la mitad superior para la indicación de fecha retrógrada por medio de una tercera aguja central, y la mitad inferior para la indicación de fase lunar, por medio de una ventana que muestra una luna de oro rosa u oro blanco, dependiendo del material de la caja, sobre un cielo estrellado representando las constelaciones del hemisferio norte.

Todo ello perfectamente acompañado por los índices y las agujas habituales de la colección Patrimony, en una caja con un diámetro de 42.5 milímetros y una altura de 9.7 milímetros. Unas dimensiones generosas, pero que no resultan excesivas dada toda la información que aparece en la esfera. En resumidas cuentas, como se puede apreciar en las imágenes, es una pieza de lo más elegante en cualquiera de sus dos versiones, oro rosa u oro blanco.

En su interior, y visible gracias al fondo de cristal de zafiro de la caja, encontramos el nuevo calibre  manufactura 2460 R31L. Una versión del calibre 2460, utilizado en numerosas piezas con indicación de fecha retrógrada, que incorpora la indicación de fase lunar ajustable desde la corona. Certificado con el Punzón de Ginebra, y latiendo a una frecuencia de 28.800 alternancias por hora, cuenta con una reserva de marcha de 40 horas.

¿Qué podría esperar el cliente de esta línea?

Es un reloj dirigido al clásico público de Vacheron. Estéticamente respira el ADN de la marca por completo, es de esos relojes que aunque le quites la marca de la esfera sabrás de qué fabricante se trata. Sin embargo, es un reloj bastante grande para lo que se suele esperar de un reloj clásico, podréis ver abajo en una foto de instagram de la página de la marca que en la muñeca no se ve precisamente pequeño.

Como comentábamos, está disponible tanto en oro rosa como en oro blanco, y ambas versiones comparten la misma tarifa, unos 42.600 euros. No son cuatro duros, es cierto, pero una maison como la ginebrina, con una pieza marcada con el ya citado Punzón, y además en metales preciosos ya sabemos lo que ello conlleva.