Tudor Submariner 7922

Los Tudor Submariner cuentan con más de cuarenta años de historia. Han evolucionado a la par que su “hermano” mayor, el Rolex Submariner, y ciertamente tienen poco que envidiarle. Han contado con más simpatizantes que detractores, aunque hay quien los tilda de Rolex de segunda. A pesar de ello hay que reconocer que tras la marca Tudor se esconden unos estándares de calidad al nivel de Rolex. A día de hoy y tras la fiebre generada por los Rolex deportivos vintage a principios de los años 2000, los coleccionistas empezaron a prestarle atención a los Tudor Submariner como la opción tangible. En la actualidad, estos relojes, aunque a diferentes precios que Rolex, llaman la atención a coleccionistas y amantes de los guardatiempos con igual afán que a su hermano de la corona. A continuación os dejamos con una leyenda del submarinismo profesional.

Su fundador: Hans Wildorf

A pesar de su origen alemán como ya explicamos aquí, Hans Wildorf, influenciado por sus años de estancia en Londres, crearía también la marca Tudor, en honor a la dinastía inglesa de los Tudor y con la voluntad de ofrecer al público relojes de calidad a precios más asequibles.Durante sus más de cincuenta años de historia, Tudor ha creado más de veinte modelos distintos de Submariner y han sacado provecho de las mejoras y modificaciones de su “hermano” mayor, el Rolex Submariner. Además han sido proveedores de la Marina Francesa y aunque su fisonomía y modelos no hayan variado demasiado desde los años sesenta sí se han sabido adaptar a las exigencias de su público. Vamos a desgranar toda esta historia de manera que sea de fácil digestión, para eso estamos nosotros.

Su aparición: la década de los 50 y la referencia Tudor Oyster Prince 7922

El primer modelo fue lanzado en 1954 con una fisonomía muy similar al Rolex Submariner de 1953. Fue el modelos 7922 con caja sin protección de la corona y con bisel giratorio bidireccional. La manecilla de las horas ya era tipo “Mercedes”. En el modelo más primitivo tanto la corona como fondo eran roscados y el cristal de material acrílico. Su hermeticidad estaba garantizada hasta los 100 metros.

Tudor Submariner 7922

Tudor Submariner 7922

La Tudor Oyster 7923 – sencillamente la referencia más exitosa a nivel de coleccionista.

Esta segunda referencia es de las raras de verdad, la 7923. Apareció en 1955, y era bien diferente de la predecesora por varios motivos, y ahí esta su status de «reloj importante». Pero, ¿qué tiene de raro este reloj? Nada más y nada menos que la única referencia de la historia de Montres Rolex SAcon calibre MANUAL (incluye a Tudor Submariner y Rolex Submariner). Si os fijáis en la inscripción a las 6h, no aparece ni selfwinding ni rotor, y el esquema de metros es en color rojo. Otro detalle interesantísimo es que las agujas son ya no son tipo «Mercedes»sino que tiene el estilo bastón.

Un reloj que pasará a la historia por ser el que provocara que fuese el reloj Tudor más caro jamás vendido públicamente (sin ninguna casa de subastas por medio ni dealer alguno). Fue en eBay, y se vendió por $99.999. Pero no sólo eso, este reloj fue la inspiración del Black Bay 7923 «Unique piece» que se subastó en 2015 en la Only Watch del citado año. Nada más y nada menos que por $350.000. Y es que tener la posibilidad de comprar un reloj desarrollado por los ginebrinos en calidad de pieza única es algo muy inusual.

Tudor Submariner 7923

Tudor Submariner 7923

El Tudor Submariner 7924 o «Big Crown»

En el modelo posterior, el 7924, la corona roscada aumentó de tamaño (grabada brevet) y el nivel de resistencia se elevó hasta los 200 metros. Este último nivel se mantendrá como máximo en todos los modelos Tudor Submariner. Lo que le da a esta referencia cierto glamour intrínseco de primero. Es además interesante como se le cambia el cristal y se opta por un plexiglas estilo tropic con forma abombada para aguantar más exitosamente las presiones a las que se veía sometido. Es un reloj que vuelve a las agujas «Mercedes» y además marca en el bisel los 15 primeros minutos, algo que los anteriores no tenían.

Tudor Submariner Small Crown ref. 7924

Tudor Submariner Small Crown ref. 7924

Calibres: la gran diferencia con su homónimo de Rolex.

Todos ellos equipaban bisel negro bidireccional sin sistema de trinquete y lucían en su
esfera negra la Rosa como símbolo de la marca y emblema de los Tudor. En su interior latía un calibre Tudor 390 (excepto el 7923) con 17 rubís derivado del calibre Valjoux 722. El brazalete, ribeteado, estaba fabricado en acero como el que equipaba a los primeros Rolex Submariner.

Calibre Tudor Submariner 7922

Calibre Tudor Submariner 7922

En el año 1959 aparece lo que para muchos es un sinónimo de la robustez de las cajas de los relojes deportivos, ya sea para submarinismo, como para cualquier tipo de actividad dinámica. Se trata de los protectores de la corona. O sea, esos dos extensiones de la caja para resguardar la corona. Aunque para nosotros pueda parecer alguna cosa nimia, estamos hablando de que este detalle te puede salvar un reloj del desastre. El resto de componentes se mantenía: manecillas, cristal, ausencia de calendario, cristal de hesalite y seguía viéndose en la esfera Rotor Self-winding y la rosa como símbolo de la marca. A continuación os dejamos con la foto del reloj en cuestión y el detallazo del «guardacoronas». En próximas semanas os traeremos la evolución de este reloj en los años 60. Una década con varias transformaciones tanto de calibres como de concepción general de la referencia.

Tudor Submariner 7928 "Crown Guards"

Tudor Submariner 7928 «Crown Guards»

 

 

Precios Patek Philippe 2018 Nautilus

Hoy no tenía pensado hablar de Patek Philippe, pero me ha llegado una noticia, que sinceramente no esperábamos. ¡Patek Philippe ha decidido hacer público sus precios en su página web!

Esto puede parecer normal para otras marcas, pero estamos hablando señores … de Patek Philippe. Una marca que cuida hasta el más mínimo detalle su comunicación y sus movimientos comerciales. Esto solo significa una cosa, y es que están mirando al futuro de manera clara y precisa. Ya nos avisaron a finales del año pasado con una renovada y actual página web, y este movimiento no hace más que confirmar nuestras sospechas. Nuevos tiempos para todos, también para el que está en la cúspide.

Ya no tendremos más las siglas C.P.V, o consultar punto de venta.

Si habéis ojeado alguna revista de estilo de vida y o relojería veríais como muchas de ellas no informaban del precio de los modelos de la marca ginebrina y ponían el tan manido C.P.V. Los precios de Patek siempre han sido algo casi desconocido por todo aquel que no sea connaisseur o de la industria. Incluso tiene un poco de tabú hablar de sus precios con la marca.

No son pocas las llamadas que recibo de coleccionistas, socios y amigos del Club Tiempodelujo para saber precios de algún Patek en específico. A partir de ahora todo será más fácil y tendremos la certeza del precio (incluyendo IVA) sin tener que consultar los concesionarios oficiales.

Precios Patek Philippe 2018 Aquanaut

Bulgari Octo Veloccissimo L'originale titanium

La presencia en la muñeca es reveladora. ©Manu Girón photography

 

El OCTO introducido allá por el 2012 le ha dado unas alas estéticas a Bulgari que además la marca se está encargando de aprovechar y de que manera. Después del estupendo año 2017 que ha vivido la sección relojera de Bulgari, consiguiendo récords y ganando premios de Alta Relojería, este año los romanos, aunque relojeramente radicados en Neuchâtel, nos convocaron en Ginebra para enseñarnos algunas de las cosas que van a presentarse en Baselworld 2018.

Como no podía ser de otra manera el nombre es en italiano, y te anticipa las señas de identidad del diseño transalpino. Directo y con una primera impresión fortísima, sin ambages y reconocible. Se nota que sale de la mano de Fabrizzio Buonamassa. Ese estilo «Lambo», de cortes afilados y ángulos potentes le dan una presencia muy potente a este crono.

Bulgari Octo L’Originale Veloccisimo Chronograph en titanio

En realidad no se trata de un nuevo reloj al uso, sigue manteniendo su caja de 41mm. Sino que han montado el Octo Veloccisimo (denominación del Octo en crono) en una caja de titanio como la de nuestro adorado Octo Finissimo. La gran novedad es que cuenta con el punto deportivo del taquímetro en el bisel.

Bulgari Octo Veloccissimo L'originale

Algo que hasta ahora no tenían los «Veloccisimos» de serie, sino que el bisel era «vacío». Este detalle, si mal no recuerdo, solo lo habíamos visto en un reloj del 2015 y que había sido una serie limitada en colaboración con Maserati -ver foto a continuación donde el contrapeso del segundero es la lanza de Tritón-.

Bulgari Octo Veloccissimo Maserati

La edición de Maserati como la imaginabamos

Un calibre de fiar

Pues es una maquinaria que en Bulgari le han llamado BLV328 Veloccissimo, y que no es otra que la histórica El Primero, pero elevada a un nivel superior con rueda de columnas y embrague horizontal. Recordemos que Bulgari y Zenith pertenecen a LVMH, y estas sinergias están a la orden del día. Late a 36.000/h y te da una reserva de marcha de 50h. El fondo visto casi siempre lo agradecemos, y este es uno de esos casos.

Bulgari Octo Veloccissimo L'originale titanium caseback

Detalles del fondo visto. ©Manu Girón photography

Precio y disponibilidad

Aun no sabemos precio y disponibilidad (suponemos que rondará los 12mil euros) porque fue un avance de lo que se presentará en Baselworld 2018. En el momento que tengamos datos actualizaremos este artículo.

Bulgari Octo Veloccissimo L'originale titanium

La correa de caucho le da un putno bien deportivo. ©Manu Girón photography

Es deportivo, cantón pero elegante. ©Manu Girón photography

Una de las manufacturas que siempre curioseamos con gran expectación cada nueva edición del SIHH siempre es la de nuestros amigos de Le Brassus, Audemars Piguet, y más en el año en el que celebran el 25 aniversario del siempre espectacular Royal Oak Offshore.

Un año en el que han apostado fuerte por piezas como la reedición del primer modelo de la colección, o por el Tourbillon Cronógrafo que os adelantábamos hace unos meses. Y ojito también con el Diver de oro y titanio, que ya se ha ganado el apodo de Baby LeBron. En cualquier caso, hoy venimos a hablaros de una de sus novedades más llamativas, como bien atestiguan las imágenes; el nuevo Royal Oak Offshore que ya los coleccionistas se han apresurado a denominar como ‘Combat Camouflage’, ha sido catalogado dentro la 26400SO, lo que nos adelanta ya muchos de sus características.

Audemars Piguet Royal Oak Offshore «Combat Camouflage»

Se trata de una versión del modelo grande de la familia Offshore, el de 44 milímetros de diámetro, en la que lo que más llama la atención en un primer vistazo es su correa de camuflaje. Un camuflaje que no habíamos visto nunca en un modelo ‘de serie’, pero que cada vez es más popular gracias a marcas como Horustrap o Everestbands, de las que también hemos hablado en alguna ocasión, que lleva ya unos cuantos veranos arrasando con sus correas de camuflaje de colores. Es evidente, que el bueno de Bennahmias se ha fijado en el éxito del negocio de los complementos e intentará sacar tajada como buen hombre de negocios.

La novedad está en la estética

En este caso, la combinación de colores elegida es la que uno se espera cuando oye la palabra ‘camuflaje’; beiges, marrones y verdes. La esfera también apuesta por el beige para el clásico motivo mega tapisserie de la manufactura, así como para la escala taquimétrica, mientras que la escala segundera exterior y los contadores recurren al marrón, con agujas naranjas en contraste.

Caja de acero, bisel y pulsadores cerámicos…lo habitual en los últimas versiones del Royal Oak Offshore que, desde luego, en esta versión, tiene poco de habitual. Un modelo que ya es vistoso de por sí y que, irónicamente, recurrir al camuflaje lo convierte en un imán de miradas. Lo dicho, las fotos hablan por sí mismas.

Y empezamos con IWC, y no solo con ellos sino con su Portugués -todo el mundo en pie-. La firma que cumple 150 años y que precisamente se ha erigido esta vez como uno de las ganadoras virtuales de este SIHH 2018 tiene mucho que decir.

Lo primero, es que con esta «Colección Jubilee» han cogido a todos los periodistas con el pie cambiado. No sabemos si debido a que ya se empieza a notar el brazo de Christoph Grainger-Herr, o es algo que ya había visualizado Georges Kern. Creemos que más lo primero. Buena manera de empezar de este chico.

IWC nos tenía acostumbrado a presentar familias de relojes cada año, año Portugués, año DaVinci, año Pilot, y así sucesivamente. Al principio era muy interesante porque la información era muy concisa y sabías a lo que ibas, pero al final ya era muy previsible. Por lo tanto ¡chapeau!, por este cambio para bien.

IWC Portugués Colección Jubilee 150 aniversario.

Este nuevo Portugués edición limitada tiene seguramente los detalles que flaqueaban en el reloj standard de la colección. Esto no significa, que el crono estuviese mal concebido, pero por la diferencia de precio a la que han colocado a este, la verdad es que vale la pena echarle un vistazo. Tengamos en cuenta que IWC, sacó una línea de mejora con el Portugés Cronógrafo clásico, que aunque nos encantaba visualmente el bolsillo lo notaba, y de que manera. Este no será el caso.

Esfera lacada

Aunque no se vea en las fotos de la nota de prensa (foto 1), en vivo parece una esfera esmaltada, un servidor pecó de así creerlo, pero el acabado es un lacado con 5 manos de pintura que da la sensación brillante e impoluta del clásico esmaltado. El problema del esmaltado es que es un proceso tan sumamente complejo y poco automatizado que sus costes disparan el precio de cualquier referencia. Por lo tanto si la idea era la de abaratar costes y mejorar el «look & feel» esta puede ser una solución acertada. Por cierto, en la esfera blanca se nota más el efecto y seguramente sea la versión por la que nosotros nos decantaríamos.

Maquinaria manufactura 69355 y fondo visto

Donde más cambios pueden apreciarse será en la parte mecánica, no solo porque ahora podrá verse a través del fondo, sino porque hay variaciones. Ya no contamos con la robusta Valjoux 7750, sino con un crono de similar entidad elevado en calidad y con una rueda de columnas para la función start-stop. Desde el punto de vista estético, dejar el fondo visto te obliga a prestar muchísima más atención a los detalles. Por ejemplo el escape hecho de níquel mejora la eficiencia del conjunto. Y aunque es algo, que en el día a día sinceramente ni notarás, si que tiene su aquel saber que ahí dentro hay cosas nuevas mejoradas. El cierre lo pone el sello en oro macizo con el logo del 150 aniversario, y que solo será exclusivo a esta colección.

En la muñeca

Es un reloj que se lleva muy bien en diversas ocasiones, se siente deportivo y también clásico, y este no lo es menos aunque sea un pelín más grande que el crono estándar. Eso sí, la diferencia es cuestión de milímetros, o sea que no notarás diferencia a penas.

Precio y disponibilidad

Aunque ya os hice un spoiler antes, el precio serán unos 7.950€, solo 550 euros más caro que el estándar (7.400€). Si tenemos en cuenta todo lo que te da por el aumento, no nos cabe la menor duda de que se venderá con alegría. Además solo hay 2.000 unidades de cada color para todo el mundo. Las dos en acero. Estará disponible en boutiques y concesionarios a partir de octubre de este 2018.

Mientras vamos digiriendo todo el material y las novedades del Salón Internacional de Alta Relojería -nuestros Instagram echa humo, como bien sabréis-, aún nos queda tiempo para hablar de nuevas marcas que aparecen en nuestro querido mercado relojero, como es el caso de Singer, cuya principal premisa es básica; reinventar el cronógrafo.

Bien es cierto que en los años que llevamos en la brecha, que son ya unos cuantos, hemos visto más de una y más de dos ‘reinvenciones’ de toda índole de complicaciones. Algunas más acertadas, algunas menos. No obstante, la propuesta de Singer nos resulta, cuanto menos, interesante, ya que cede todo el protagonismo al cronógrafo, protagonista de la parte central de la esfera de su Track1 Geneva Edition.

 

Cronógrafo central y horas y minutos ‘periféricos’

En su interior, el calibre Singer Reimagined 6361, un cronógrafo con rueda de pilares desarrollado -en algo más de 10 años- por AgenGraphe, cuenta con un cronógrafo central que presenta un único contador en el que se pueden contabilizar segundos, 60 minutos y 60 horas. Todo gracias a tres agujas centrales, como si de cualquier reloj se tratase, dedicadas exclusivamente al cronógrafo.

Práctico y fácil, sí. Pero, ¿cómo sé qué hora es? Gracias a los dos discos exteriores que rodean el cronógrafo, uno minutero y uno horario, y al indicador naranja situado a las 6 horas que marca la hora en la que vivimos. Lo que decíamos; el cronógrafo es quien se lleva todo el protagonismo.

Estéticamente, nos encontramos ante una pieza inspirada en los cronógrafos de los años 60 y 70, con caja en forma de tonel, una corona ubicada a las 4 horas y pulsadores a ambos lados en la parte superior. De oro amarillo, presenta unos generosos 43 milímetros de diametro con 15 milímetros de altura. Contundente en la muñeca, y más con un diseño que prescinde de las asas.

Curiosa pieza con un precio también curioso, 72.000 francos suizos. Unos 61.400 euros al cambio actual. Algo así como un Royal Oak Cronógrafo y un Portofino Cronógrafo, ambos en oro rosa y correa de piel, juntos. Decisiones, decisiones.

Hoy empieza SIHH 2018, la que supone la primera feria de relojería importante del año. Hoy nos vamos a Ginebra a intentar desgranaros con el lenguaje cotidiano y sencillo que nos caracteriza para llegar a la mayoría de públicos posible.

Este año volveremos a apostar por la calidad de nuestras imágenes e historias, algo que nos ha destacado y diferenciado siempre. Se presentan muchísimas novedades que a juzgar por las noticias de prensa las marcas han puesto todo la carne en el asador para que esta edición sea memorable. Por cierto, este año debuta Hermès, algo que nos encanta.

Getting ready for #sihh2018. @girardperregaux as it best. #skeleton #laureato #girardperregaux

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Además a diferencia de otros medios que solo cubren las marcas del Grupo Richemont, también tendremos nuestro particular espacio para marcas independientes o de otros grupos.
Os exhortamos a que nos sigáis en nuestro instagram @tiempodelujo (arriba tenéis una foto de el) para que estéis al tanto de todo lo que se va cociendo en las salas de Palexpo y en las orillas del Lago Léman. ¡¡¡Vamos #sihh2018!!!

La firma del grupo Swatch Mido celebra este año su centenario, y no han podido esperar ni una semana de 2018 para presentar su primera pieza conmemorativa. Y es que un centenario es una fecha para recordar. Se podría decir que es una gran fecha. ¿Una gran fecha? ¿Qué complicación podríamos incluir en un reloj para conmemorar una gran fecha? Eh, ¿qué tal una gran fecha? ¿Se puede decir más veces ‘gran fecha’ en un único párrafo? Se puede. Gran fecha.

Pues sí, Mido ha decidido celebrar sus cien años de historia con su nuevo Commander Big Date. Una incorporación de lujo a una de las colecciones más interesantes de la firma, junto con la familia Baroncelli, que ya contaba con diferentes complicaciones pero no con una gran ventana de fecha. Y es que la doble ventana de fecha tiene algo que nos vuelve locos. Nos pasa con Lange, con Glashütte y, en una dimensión diferente, podría pasarnos también con este Mido.

Un reloj discreto, sencillo y versátil, capaz de funcionar en cualquier contexto, con un movimiento automático con 3 días de reserva de marcha…y por menos de 1.000 euros. Cuatro versiones; dos de acero, una de oro rosa PVD y otra mixta, acero y PVD, con esferas con acabado satinado solar en plateado o negro y que esconden en su interior una nuevo versión del Calibre 80 de Mido, basado en un calibre ETA CO7.651, modificado para incluir la doble ventana de fecha que encontramos ubicada a las 6 horas.

Con un tamaño de 42 milímetros, la finura de su bisel pulido hace que parezca algo más grande de lo que realmente es, lo que puede ser un inconveniente para los más puristas, entre los que -depende del día- nos incluimos, que consideramos que un reloj de esta estética no debe superar los 40 milímetros de diámetro. No obstante, tampoco es que estemos hablando de un tamaño radicalmente generoso.

En su esfera, las agujas e índices luminiscentes y las inscripciones de la marca y el modelo ceden el protagonismo a la doble ventana de fecha, que, como es lógico, destaca todavía más en las dos versiones de esfera oscura.

En lo que respecta a precios, el nuevo Commander Big Date se mueve entre los 960 euros de las versiones con brazalete de acero y los 1.090 de la versión con brazalete de acero y PVD, con una manera de combinar ambos materiales de una forma bastante original, por cierto. El gran fechador nos gusta, pero quizás se nos queda algo poco ambicioso para celebrar un centenario.

¿Fama o fortuna? Diría que nosotros somos más de fortuna, porque la fama nos preocupa más bien poco. Pero no, tranquilos, no vamos a ponernos profundos ahora sobre qué es mejor; tener fortuna o ser afortunado -como ya hizo una marca relojera hace años, con Antonio Banderas-, hemos venido a hablar de las dos nuevas ediciones limitadas de Hublot; Fame vs. Fortune, dentro de su campaña Hublot Loves Art. Parece que Hublot no ama únicamente a Ibiza.

Dos piezas diseñadas por dos artistas callejeros, uno representando a la costa oeste estadounidense y otro a la ciudad de Nueva York, Hush y Tristan Eaton, respectivamente. Para representar a la west coast, el elgido ha sido un Spirit of Big Bang de cerámica en blancos y negros, y para New York, un Classic Fusion que vuelve a recurrir al bronce, como ya vimos en la edición limitada  del Oktoberfest. Como dijimos en su momento, el bronce va metiendo, poco a poco, la patita en la familia Hublot. Y con buenos resultados.

Mientras que el Spirit of Big Bang recurre a un estilo más graffitero, con detalles pintados en la correa y en el fondo de la caja, la elección del bronce para la caja del Classic Fusion le aporta un aspecto más serio. No le queda mal este estilo envejecido al Classic Fusion, desde luego, un modelo que hemos visto en multitud de variaciones, pero que es la primera vez que sucumbe ante un estilo más vintage.

Ambos modelos recurren a sus movimientos habituales. El Spirit of Big Bang, que en un primer vistazo bien podría pasar por una pieza de Richard Mille, aloja en su interior el calibre HUB4700, un cronógrafo El Primero -Zenith y Hublot pertenecen a LVMH, recordad- esqueletizado latiendo a 36.000 alternancias por hora y con una reserva de marcha de 50 horas. El Classic Fusion en cambio alberga en su interior el calibre HUB1143, un cronógrafo basado en un movimiento ETA 2892-A2, con totalizador de 30 minutos ubicado a las 9 horas y pequeño segundero a las 3 horas.

Ambas piezas incluyen las firmas -o logo, en el caso de Tristan Eaton, que ya colaboró con Hublot en 2016- de los artistas en la esfera, y, lógicamente, se trata de ediciones limitadas a 50 unidades por modelo.

En lo que respecta a precios, el Hublot Spirit of Big Bang ‘Fame’ marca 25.800 francos suizos en su etiqueta, y el Classic Fusion ‘Fortune’ marca 18.700 francos suizos. unos 22.000 y 16.000 euros respectivamente.

LVMH sigue empeñada en mezclar lujo con arte urbano, como ya lleva haciendo un tiempo con TAG Heuer y Alec Monopoly y también con otras marcas del grupo no-relojeras, como Louis Vuitton sin ir más lejos. Mezcla, como mínimo, curiosa. Abreviando; nos gusta el bronce en la caja del Classic Fusion.

Hace unos meses Porsche produjo la unidad un millón de su icónico 911. Un hito de tal magnitud, como era de esperar, merecía una celebración digna de ser recordad, y qué mejor que un reloj de Porsche Design para conmemorar tal logro. Concretamente hablamos de la nueva edición limitada 1919 Datetimer Eternity One Millionth 911.

Se trata de una versión de unos de los modelos más populares de la colección de Porsche Design, el 1919, reconocible por su diseño minimalista, sus formas combinando curvas y líneas rectas y, particularmente en esta colección, el diseño de sus asas y la conexión de la caja con la correa.

Para esta versión, Porsche Design a recurrido al titanio con un acabado en negro para su caja de 42 milímetros. Un color negro que también está presente en la esfera, en la que el logo de la firma comparte protagonismo con la inscripción ‘1000000. 911’ y la reconocible silueta del icónico deportivo. Una inscripción quizás un tanto basta, o eso, o que simplemente la no separación de los millares en ese millón, hace aflorar en mi persona un ligera trastorno obsesivo compulsivo.

Los índices árabes matienen la simpleza y el minimalismo de la pieza, igual que sucede con la -pequeña- ventana de fecha y las sencillas agujas, entre las que destaca el segundero en verde. ¿Por qué verde? Sencillo. ¿De qué color fue el Porsche 911 un millón? Efectivamente; verde.

En su interior encontramos un calibre Sellita SW 200-1. Fiable y reconocido, sí, pero tampoco especialmente especial, valga la redundancia, y más en estos guarismos de precios. Late a una frecuencia de 28.800 alternancias por hora y ofrece una reserva de marcha de 38 horas.

La correa de este 1919 Datetimer Eternity One Millionth 911, como no podía ser de otra manera, también hace referencia al coche, y es que es de la misma piel que se utiliza para sus asientos.

Limitado a 130 unidades, su precio es de 3.950 euros.