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Cuando uno es director de una manufactura relojera tiene que tomar decisiones tan críticas como qué reloj llevar en su propia muñeca. Trabajo duro, pero alguien tiene que hacerlo. La última edición del Salón Internacional de Alta Relojería en Madrid, por ejemplo, tuvimos la oportunidad de toquetear el reloj del CEO de Montblanc para España, hace poco vimos a Bennhamias, CEO de Audemars Piguet, con un Frosted Gold hecho especialmente para él, y así, alcahueteando por diferentes eventos relojeriles, vamos conociendo qué piezas están presentes en los despachos más grandes de las diferentes marcas.

Y hoy le toca el turno a Patek Philippe, y más concretamente a John Vergotti, director de Patek Philippe para España, Portugal y Andorra. Tuvimos la oportunidad de coincidir con él hace algo menos de dos meses en Basilea y de que nos enseñara su Patek Philippe 5035 Calendario Anual con esfera salmón.

Una pieza que él mismo compró en los 90 cuando estaba prácticamente recién presentada y las esferas salmón no es que fuesen lo más cool del momento pero que, actualmente, que las esferas salmón podríamos decir que se han puesto de moda, nos confesó que todo el mundo le pregunta por su flamante calendario anual.

Patek Philippe 5035 Calendario Anual

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El Patek Philippe 5035 se presentó en 1996 como el primer reloj de pulsera del mundo con función de calendario anual. ¿Sabéis de qué año es el modelo de John Vergotti? Efectivamente, del 96, de la primera serie fabricada por la manufactura. De locos.

Una pieza que se basa en los calendarios perpetuos que Patek Philippe empezó a producir en los años 40, prescindiendo de la indicación de años bisiestos, y por tanto de la habilidad de acortar o alargar Febrero, y de la siempre clásica indicación de fases lunares, ubicada a las 6 horas, en beneficio de un más discreto y práctico contador de 24 horas.

Se trata de un modelo que puede encontrarse en cinco versiones diferentes, con esfera blanca, plateada, negra, azul y salmón. Como Vergotti, nosotros también apostaríamos por la mezcla de caja de oro blanco con esfera salmón, a caballo entre la formalidad de las esferas más claras y el aire ligeramente más deportivo de las versiones más oscuras.

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Diseñado para ser fácilmente legible y funcional, su esfera presenta agujas e índices romanos luminiscentes y las indicaciones de día de la semana y mes en dos sub-diales situados a izquierda y derecha de la esfera respectivamente. A las 6 horas, la ventana de fecha acompaña al contador de 24 horas.

Todas estas funciones cobran vida gracias al calibre 315 S-QA, un movimiento que, irónicamente, está formado por más componentes que un movimiento de Patek Philippe de calendario perpetuo, 316 frente a 275, y que sólo requiere un ajuste al final de Febrero. Y todo visible gracias al fondo de cristal de zafiro de la caja, cómo no.

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En definitiva, hablamos del calendario anual ‘original’. Una pieza que aúna elegancia y funcionalidad a los más altos niveles.

Gracias, John, por permitirnos disfrutar de tu estupendo reloj.

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La relación de la famosa relojería Bucherer con el color azul da para una historia de amor mejor que la de 50 sombras de Grey.

Situémonos, la histórica y centenaria relojería Bucherer, famosa entre otras muchas cosas por ser la primera relojería con una boutique exclusiva de Rolex y por la fructífera relación de Ernst Bucherer con Hans Wildorf allá por los años 20, cuenta entre su múltiple oferta relojera con lo que la propia firma denomina Blue Editions, ediciones limitadas en exclusiva para Bucherer de muchas de las más prestigiosas manufacturas -desde Jaeger-LeCoultre hasta Audemars Piguet- con el color azul como principal protagonista.

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Cuál ha sido la última en unirse a tan exclusiva colección; Tudor, que ha decidido tintar de azul su Black Bay Bronze, que hasta el momento sólo se encontraba disponible con esfera marrón. Y es que, si hay una manufactura que comparta el fetiche de Bucherer con el azul, sin duda esa es Tudor, desde sus icónicos Submariners hasta su último Pelagos, el azul siempre ha sido parte de la historia de la firma.

A diferencia del Black Bay Blue que ya conocíamos -el de acero-, el modelo de bronce apuesta por el azul tanto para su bisel de aluminio como para su esfera, en lugar de únicamente para el bisel como ocurre con el modelo de acero. Una combinación, esta de bronce y acero, que recientemente también hemos visto en Panerai y que, para mí, en el caso del Black Bay, queda incluso mejor que el modelo original, consiguiendo muchísimo más contraste entre la esfera y la caja.

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Como no podía ser de otra manera, el azul también ha llegado a la correa textil, que sigue manteniendo una línea central en bronce, mientras que la de piel se mantiene inalterable. Mecánicamente hablando, todo sigue igual, con el calibre manufactura MT5601 y sus 70 horas de reserva de marcha.

Disponible desde ya mismo, su precio es de 3.800 francos suizos, algo menos de 3.500 euros, y, aunque de momento parece que aún está disponible, tiene pinta de el cartel de sold out se acerca…

Vacheron Constantin amplia su colección Overseas, la más versátil de la manufactura, con seis nuevas referencias; cuatro nuevas versiones del modelo pequeño, con caja de 37 milímetros, un cronógrafo y un Overseas ‘normal’, recurriendo cuatro de las seis nuevas referencias, por primera vez en la colección, a una combinación de acero y oro rosa.

Overseas Cronógrafo

Overseas small model<br />
5500V/000M-B074<br />
Two tones<br />
Bicolore

La versión cronógrafo del Overseas puede que sea el ejemplo más claro de lo que la manufactura de Ginebra llama ‘elegancia deportiva’. Una pieza que aúna toda la clase a la que nos tiene acostumbrados Vacheron Constantin con un estilo más deportivo, preparado para funcionar a la perfección tanto bajo un blazer como en cualquier contexto más activo, sobre todo si tenemos en cuenta su sencillo sistema para intercambiar su correa de piel de cocodrilo por una segunda de caucho marrón.

Renovado en 2016 -recordemos que en su día os hablamos en detalle de él, desde el SIHH- esta nueva versión combina el acero de su caja de 42.5 milímetros con un el oro rosa de su icónico bisel, con agujas e índices también de oro rosa y esfera translúcida, lacada en tonos plateados.

Overseas small model<br />
5500V/000M-B074<br />
Two tones<br />
Bicolore

El interior de su caja aloja, visible gracias al fondo de cristal de zafiro de la caja, el calibre 5200, íntegramente manufacturado por Vacheron Constantin. Un movimiento mecánico automático equipado con una rueda de pilares, adornada con un tornillo con la forma de la emblemática Cruz de Malta,  que coordina las funciones del cronógrafo, además de un embrague de acoplamiento vertical que evita cualquier posible sacudida que pueda sufrir. Su doble barril, además de garantizar su fiabilidad, asegura una reserva de marcha de más de 50 horas.

Overseas

Overseas<br />
4500V/000M-B127<br />
Two tones<br />
bicolore

El modelo más ‘básico’ de la colección también sucumbe a la nueva combinación de acero y oro rosa, manteniendo la esfera lacada en plateado y agujas e índices de oro rosa que hemos visto en el modelo cronógrafo.

Con un tamaño más contenido, 41 milímetros, en el interior de su caja encontramos el calibre manufactura 5100, con 60 horas de reserva de marcha, certificado con el Poinçon de Genève, o Sello de Ginebra, como los demás calibres de la colección Overseas.

Overseas
4500V/000M-B127
Two tones
bicolore

Su sistema de cambio rápido de correa permite alternar entre su correa de piel de Alligator Mississippiensis marrón y una segunda de caucho también marrón, que le aporta un aire más deportivo.

Overseas Modelo Pequeño

Overseas small model 2300V-100A-B170 blue

Y acabamos con las nuevas versiones del modelo de menor tamaño, 37 milímetros, a priori destinadas al sector femenino. Dos de ellas también recurren a la combinación de acero y oro rosa que hemos visto en los dos modelos de mayor tamaño, manteniendo también el tono de la esfera y añadiendo una de ellas 84 diamantes engastados en el bisel.

Las otras dos versiones recurren al acero tanto para la caja como para el bisel y el brazalete, y se presentan con dos esferas distintas; azul y rosa-beige. Ambas versiones, además del brazalete de acero, se entregan con correa de piel de alligator y con correa de caucho.

El calibre 5300 que los propulsa, visible a través del fondo de cristal de zafiro de la caja, cuenta con indicación de horas y minutos, y un pequeño segundero situado a las 9 horas.

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Generalmente, cuando hablamos de relojes con una buena relación calidad-precio, una de las firmas que siempre aparece en la conversación es Nomos Glashütte. La manufactura alemana ha sabido hacerse un hueco en el mercado relojero con diseños reconocibles, movimientos manufacturados, cuidados detalles y, cómo no, precios asequibles.

Bajo esta premisa de crear un reloj valioso pero no por ello caro, la firma de Glashütte presenta sus nuevos Club Campus, tres modelos enmarcados dentro de su colección campus -sin mucha novedad en cuanto a diseño con respecto a los modelos que ya conocíamos- que buscan convertirse en un entry-level de la relojería mecánica, es decir, el reloj con el que empezar a sentir curiosidad por este adictivo vicio nuestro.

nomos-club-campus

El propio nombre del modelo, Campus, ya nos sugiere que el público al que Nomos Glashütte quiere destinar esta colección es joven, y más específicamente, universitario. De hecho, en palabras de la propia manufactura alemena, el Club Campus pretende recoger la sensación de un momento concreto de la vida, como es la etapa universitaria, y la ambición de hacer algo grande en el futuro. Y por esto mismo, en los tres modelos disponibles, puede grabarse un mensaje en el fondo de la caja, para recordar un hito concreto. En resumen; quieren que se convierta en el reloj que tus padres, abuelos…te regalan cuando acabas la universidad. Y ahora es cuando todos nos sentimos un poco más viejos.

Su diseño sigue las líneas a las que nos tiene habituados Nomos Glashütte, con una estética minimalista y discreta, y su esfera, disponible en blanco y en negro, combina índices árabes, romanos y de bastón con Superluminova azul, cuya aplicación, dicho sea de paso, nos resulta un tanto tosca para la finura habitual de la firma.

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Disponible en dos tamaños, 38 y 36 milímetros -este último con índices rosas, pensado para el sector femenino, en el interior de su caja de acero pulido aloja el calibre Alpha, el que en su día fue el primer movimiento manufactura de la firma. Se trata de un calibre manual con 43 horas de reserva de marcha. Por su antigüedad, sin intención de sonar peyorativo, no incluye detalles como el escape Swing System o el sistema de carga Neomatik que sí aparerecen en los nuevos movimientos de la manufactura, lo que, al final, se acaba traduciendo en un menor precio.

Universitarios o no, nos encontramos con una pieza fiel al ADN de Nomos Glashütte; discreta, sencilla y versátil, y con una etiqueta que marca unos, también discretos, 1.100 euros, ó 1.000 redondos para la versión de 36 milímetros, unos cuantos cientos de euros menos que su icónico Tangente.

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El pasado mes de enero, en el Salón Internacional de Alta Relojería de Ginebra, Audemars Piguet nos dejaba a todos con las rodillas temblorosas con su espectacular Royal Oak Calendario Perpetuo con caja y brazalete cerámicos. Y lo mismo le pasó al sector femenino con los nuevos Royal Oak Frosted Gold, una pieza tan espectacular que ha llegado a conquistar incluso al CEO de la manufactura.

Los nuevos Frosted Gold celebran el 40 aniversario del Royal Oak para señora y, como es habitual en la colección femenina, se presenta en dos tamaños más contenido que los modelos para nosotros. Más concretamente, está disponible con cajas de 33 y 37 milímetros, poco que ver frente a los 41 milímetros del Royal Oak 15400 ó los 39 milímetros del extraplano 15202.

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Diseñado en colaboración con la diseñadora de joyas Carolina Bucci, su espectacular acabado se basa en la antigua técnica florentina de martilleado, que, como bien sugiere su nombre, consiste en golpear el oro con una herramienta con punta de diamante con el objetivo de crear un relieve que consigue un efecto similar al de los diamantes o piedras preciosas. En resumen; brilla, y mucho. En las fotografías puede apreciarse algo, pero en directo es, directamente, un festival de luces.

Un reloj tan espectacular que ni tan siquiera el CEO de Audemars Piguet, François-Henry Bennahmias, ha podido resistirse a él, y se paseó por el SIHH con un 15400 -el Royal Oak habitual para hombre, de 41 milímetros- con este acabado frosted.

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En palabras del propio Bennahmias, cuando en el SIHH 2016 mostraron el reloj en petit comité, a pesar de que estaba destinado a su colección femenina, un caballero insistió en que quería uno para él, y lo mismo ocurrió en su presentación en Florencia. Ante tal aceptación entre el público masculino, encargó un Royal Oak 15400 con este acabado para probarlo el mismo. Y sí, acabo cayendo rendido tanto brillo.

¿Veremos una versión masculina con este acabado el próximo SIHH? ¿O Bennahmias se lo quedará para él en exclusiva? Habrá que esperar. Mientras tanto, quien se conforme con la versión de 37 milímetros, necesitará unos 56.000 euros para hacerse con él.

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¿Sintiendo la llamada de los smartwatches pero sin ningunas ganas de abandonar tu reloj habitual? Lógico. Todos hemos pasado por ese momento de tener la necesidad imperiosa de conocer cuántos pasos hemos dado hoy, y todas esas cosas con las que puede ilustrarte un smartwatch.

El caso es que Frederique Constant ha intentado mezclar lo mejor de ambos mundos con su nueva E-Strap, capaz de convertir un reloj convencional en una especie de smartwatch. Y digo ‘una especie’ porque, lógicamente, no vas a poder recibir mensajes, ni contestar llamadas ni nada de eso, pero sí vas a poder monitorizar tu actividad diaria; podómetro, ciclos de sueño, frecuencias cardíacas…lo típico, vaya.

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Se trata de una correa de piel que incorpora junto al cierre un pequeño módulo desarrollado por MMT, que ya desarrolla los smartwatches de Frederique Constant y de marcas como Alpina, que incluye una batería, un acelerómetro y una conexión Bluetooth para asociarlo a tu teléfono. Como era de esperar, funciona con la misma APP que los smartwatches de Frederique Constant.

Esta correa inteligente estará disponible en diferentes medidas y colores, y el dispositivo se ofrecerá en dorado y plateado, para que pueda incorporarse a prácticamente cualquier reloj pasando inadvertido. A un Royal Oak, por ejemplo, pues no, pero…¿quién no ha soñado con -por ejemplo- un Patek Philippe 5170 inteligente?

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En definitva, otro gadget curioso de Frederique Constant, que ya cuenta desde hace unos años con su propio smartwatch y que las pasadas navidades ya nos sorprendió con su Analytics. Disponible a partir de mayo a partir de 229 euros.

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Aunque el 99% -o más- de los que llevamos relojes de buceo no los utilicemos para lo que a priori fueron concebidos -bucear, vaya-, no hay que olvidar que este tipo de piezas tienen un fin concreto; garantizar la seguridad del usuario cuando se sumerge. Y para ello, tanto la aguja minutera como el bisel graduado juegan un papel clave.

Bajo la premisa de ‘la seguridad es lo primero’, Oris creó hace ya unos cuantos años el Regulateur ‘Der Meistertaucher’, un regulador en el que la aguja minutera es la principal protagonista. Las horas quedan en un segundo plano, desplazadas a un subdial ubicado a las 3 horas, del mismo modo que los segundos, presentes en un pequeño segundero a las 9 horas, o la discreta ventana de fecha situada a las 6 horas. Bajo el mar, no importa si son las tres o las doce, lo que quiero saber es cuántos minutos llevo sumergido.

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Este 2017, el Oris Regulateur ‘Der Meistertaucher’ vuelve con una nueva versión que apuesta por el rojo para su correa de caucho y para la escala de 15 minutos del bisel cerámico, además de para la aguja minutera, que ya era roja en las primeras versiones del modelo.

Su caja de titanio de 43.5 milímetros de diámetro, ligera y funcional, garantiza la estanqueidad hasta 300 metros. Y en su interior, el calibre automático Oris 749, basado en un movimiento Sellita SW 220-1 y latiendo a 28.800 alternancias por hora, asegura una reserva de marcha de 38 horas.

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Se presenta tanto con brazalete de titanio como con correa de caucho, ambas opciones pensadas para garantizar la ligereza y la comodidad de una pieza pensada para utilizarse para lo que realmente fue concebida en lugar de para acompañarnos en nuestro día a día frente al teclado del ordenador.

Una propuesta diferente a lo que estamos acostumbrados a ver en el mundo de los divers, y con un precio tentador; 2.900 euros. A nosotros nos ha convencido, y eso que de bucear…poco, poco.

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Nos retrotraemos a la pasada edición del Salón Internacional de Alta Relojería de Ginebra, y nos olvidamos un poco de Baselworld, para hablar de Ulysse Nardin, que recordemos que precisamente esta edición abandonó la feria de Basilea para presentar sus novedades en Ginebra. De entre las diferentes novedades que la firma presentó, y siguiendo la línea vintage con la que hemos arrancado esta primavera, desde el nuevo Autavia hasta el tributo al Fifity Fathoms Mil-Spec, hoy nos hacemos eco de su nuevo Diver Le Locle. No es normal que UN revise sus clásicos, es más no recordabamos otra ocasión que lo hubiesen hecho, es por ello que estas novedades, junto con el Marine 1846 nos parecieron de lo más acertadas.

Desde luego, no es el lanzamiento al que más bombo le ha dado, léase Ulysse Nardin Tourbillon Grand Feu Enamel, por ejemplo, no obstante su diseño ha sido más que bien acogido por el público. No tanto su precio, que veremos unos párrafos más abajo.

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Volviendo al diseño, el nuevo Diver Le Locle se inspira en un modelo de 1964, manteniendo el diseño de la caja pero aumentando su tamaño desde los 38 milímetros hasta los 42, así como el de las agujas y los índices luminiscentes. A diferencia del modelo original, nos olvidamos del segundero central en beneficio de un pequeño segundero ubicado a las 6 horas. En el bisel cambian ligerísimamente los índices y se mantiene el aluminio y el logotipo de la firma en la esfera crece considerablemente. Sin duda es en la caja donde vemos el punto más positivo de esta pieza, porque es uno de los pocos divers del mercado, que puede considerarse fino en la muñeca. Para mi un acierto absoluto. Por otra parte el fondo es ciego y aparece la imagen de un pescador submarino con sus dos bombonas y su escopeta de pesca. Muy conseguido y diferente.

En su interior encontramos el calibre automático manufactura UN-320, latiendo a 28.800 alternancias por hora con una reserva de marcha de 48 horas y ajuste rápido de fecha hacia delante y hacia atrás. Una fecha, por cierto, visible a través de una ventana situada a las 3 horas en la que se ha prescindido del borde plateado del modelo original.

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Hermético hasta 100 metros, una cifra que se nos queda algo escasa (pero, ¿acaso alguien va a usarlo realmente como reloj de buceo?), su etiqueta marca un precio de unos contundentes 9.700 euros, y mira que nunca hablamos de precios porque sus razones habrá, pero quizás parecen excesivos si comparamos la pieza con otras como el Oris Divers Sixty-Five, por ejemplo o incluso un Rolex Submariner 114060M que sale por 6.900€.

Está claro que es un reloj que va a un cliente diferente. ¿Qué cliente es ese? Pues básicamente el que no quiere comprarse un Rolex. Un reloj hecho a conciencia, con un calibre manufactura de nueva generación, entiéndase espiral y escape de silicio, y latiendo a 4hz. Pero -sigo con el pero-  por ese precio personalmente entraría en las aguas de un Marine 1846 Chronometer. Con un diseño mucho más reconocible y esfera esmaltada Gran Feu y sólo por 300 euros más. Pero esa es solo mi opinión.

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Blancpain reinterpreta este 2017 una de sus piezas más icónicas, el Fifty Fathoms Mil-Spec, un modelo de 1957 cuya singularidad reside, además de en ser el reloj que utilizaban las unidades de élite de la Marina Americana en esa época, en su pastilla de hermeticidad, ubicada a las 6 horas en la esfera.

Esta pastilla tiene el objetivo de asegurar la hermeticidad del reloj, pasando de blanco a rojo si por algún motivo el agua lograra introducirse en el interior de la caja. En el modelo original, un sistema de alerta como éste resultaba clave para la seguridad del reloj y su usuario, en el modelo de 2017, el nuevo Tribute to Fifty Fathoms Mil-Spec, estanco hasta 300 metros, puede que ya no sea técnicamente tan relevante, pero no por ello nos deja de encantar.

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El modelo de 2017 se mantiene fiel, en la medida de los posible, al modelo original de los años cincuenta, luciendo una esfera con índices en Superluminova con la pastilla de hermeticidad presente en su posición original, y se ha añadido una ventana de fecha, que no aparecía en el Mil-Spec 1, entre las 4 y las 5 horas.

El nuevo Tribute to Fifty Fathoms Mil-Spec utiliza el mismo bisel giratorio unidireccional Fifty Fahoms 50th Anniversary, presentado en 2003, recubierto por un aro de cristal de zafiro antirrayas.

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Su caja de acero de 40 milímetros aloja en su interior el calibre 1151, con dos barriletes montados en serie que garantizan una reserva de marcha de 4 días, y una espiral de silicio que lo hace más ligero, más resistente e inalterable frente a campos magnéticos. El movimiento puede apreciarse gracias al fondo de cristal de zafiro de la caja.

Limitado a 500 ejemplares, y disponible con brazalete de acero o correa de tela de vela, su precio es de 14.400 euros o 13.400 euros respectivamente.

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Si hay un reloj que me gustó de este Baselworld 2017, es este. Es limpio, contundente, rotundo. Curioso además porque fue el primer reloj que toqué con mis manos en esta feria. Y con el andanar de relojes y metales, sueles perderte en la marabunta como cuando entras en una perfumería y necesitas oler café.

Este Breguet Classique 7147 es más Breguet que Abraham Louis mismo. Tiene todo y cada uno de los códigos que puedes esperar en una pieza de la marca, y porque no de su creador. Limpieza en su lectura, acabados de excepción, un cierto punto de relojería nostálgica de tiempos mejores y una presencia en la muñeca que no necesita grandes florituras. Es droga dura este 7147.

Caja extraplana

La caja es la típica caja extraplana de la colección Classique con su carrura con columnas perpendiculares a la piel, le da una imagen más alta de lo que realmente es. Este efecto visual que es usado en otras piezas de mayor calado y grosor, funciona mucho mejor en estas piezas sencillas y finas. Antes de que se me olvide, la caja es de 40mm, y es posible que hubiese sido mejor hacerla 1 o 2 mm más pequeña al ser extraplano.

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Mecanismo automático extraplano

Si le damos la vuelta nos encontramos con el mecanismo automático extraplano 502.3SD con una altura de 2.4mm y 45 horas reserva de marcha. Es curiosa la situación descentrada de su rotor, haciendo las veces de microrotor, pero no tan micro. El acabado y la tecnología empleada en conseguir este movimiento es del nivel esperado en una pieza Breguet. Sin concesiones.

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Esfera esmaltada: o la calidez de la simplicidad

La esfera es esmaltada blanca con números arábigos, manecillas breguet y un pequeño segundero a las 5. Aunque no se verá simple vista, el segundero hace una circunferencia en un nivel inferior al de toda la esfera y le da un movimiento muy sutil. Además a las 3 encontramos la firma del creador francés, pero tampoco se ve en las fotos. No así cuando lo tienes en mano.
El esmalte a gran fuego –émail grand feu en francés- es un recurso que puede pasar inadvertido para los neófitos, pero es lo que hace a este classique verdaderamente diferente. La manera de conseguir este efecto se remonta a tecnologías de hace 300 años. Cobre, polvo y un horno a 800º. La grandeza de este esmaltado es que pasarán los años, pero la esfera seguirá luciendo igual de fantástica. En próximo reportajes introduciremos más info acerca de acabado que tanto nos gusta.

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El precio de esta pieza ronda los 21.000 euros y se podrá encontrar en oro blanco y rosa. Si el señor Hayek -esta era su su marca favorita- levantara la cabeza estaría muy orgulloso del trabajo desempeñado en esta pieza. Lo dicho, Breguet en su máxima expresión. Punto.