Junto con los nuevos Carrera Heuer-01, la otra gran novedad de TAG Heuer esta edición de Baselworld ha sido la re-edición del icónico Autavia.

Hace más o menos un año, TAG Heuer organizó la denominada ‘Autavia Cup’, en la que pidió a sus seguidores que votarán online por qué versión de su icónico cronógrafo les gustaría ver reinterpretada este año, y, tras más de un mes y más de 50.000 votos, el ganador fue el Heuer Autavia 2446 Mark 3 «Rindt», un modelo de 1966, con esfera negra y tres contadores blancos y bisel de aluminio con escala horaria.

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Esta nueva versión de 2017 intenta mantenerse fiel al modelo original, aunque con alguna que otra diferencia significativa. La primera, tal y como suele pasar con este tipo de re-ediciones, es el aumento de tamaño. La caja crece desde los 39 milímetros del modelo original hasta los 42 de esta nueva versión. Del mismo modo que la caja, el bisel, que se mantiene de aluminio, también ha ganado en robustez si lo comparamos con el del modelo de los años 60, lo que varía ligeramente las proporciones del conjunto.

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La esfera es la parte más fiel al modelo original, excepto por un detalle; la fecha. Mientras que el Mark 3 prescindía de la ventana de fecha, el nuevo Autavia sí la ha incluido en la parte inferior de su pequeño segundero, ubicado a las 6 horas. El resultado es más discreto que si apareciera en una ventana situada a las 4 y media, desde luego.

Otro detalle que podemos ver en el pequeño segundero es la mención al calibre Heuer 02 que da vida al reloj. Un cronógrafo automático que sustituye al calibre Valjoux 72 del modelo original y que se basa en el calibre CH 80, que nunca llegó a producirse. Cuenta con tres contadores; horas, minutos y segundos, ubicados a las 9, 3 y 6 horas respectivamente, además de la mencionada ventana de fecha y una reserva de marcha de 75 horas.

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El nuevo TAG Heuer Autavia se presenta en dos versiones; una con correa de cuero envejecida y otra con brazalete de acero de siete hileras, o ‘granos de arroz’, inspirado en el modelo original.

Su precio; a partir de 4.600 euros.

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¿Quién dijo que sólo se compite por el oro? A Tudor y a Oris les interesa más el bronce. La última edición de Baselworld fue testigo de la presentación de dos interesantísimas piezas con este metal como protagonista; el Tudor Black Bay Bronze, un nuevo miembro para la exitosa famila Black Bay, y el Oris Carl Brashear, siguiendo la línea del Divers Sixty-Five y con un trasfondo histórico. La competición por el bronce está que arde.

Hablamos de dos divers que comparten caja de bronce, estética vintage e inspiración en antiguos equipos de buceo y que se presentan con correa de cuero envejecido, pero que difieren en bastantes aspectos. Y ya que hablamos de correas, cabe destacar que el Black Bay Bronze, como es habitual en Tudor, también incluye una correa textil artesanal inspirada en las correas de los relojes utilizados por la Marina francesa en los años setenta, confeccionadas a partir de cinchas de paracaídas. Punto para Tudor en este aspecto.

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En lo que respecta al tamaño, las diferencias se reducen a 1 milímetro. El Black Bay Bronze, a diferencia del resto de versiones del Black Bay, ha visto su diámetro ampliado hasta unos generosos 43 milímetros, en lugar de los 41 habituales. El Oris Carl Brashear mantiene el tamaño habitual de su línea Divers; 42 milímetros. El largo de las asas del Black Bay ayuda a que en la muñeca se vea ligeramente más grande, pero ambos se encuentran en el rango habitual de tamaños para un diver, con lo que ese milímetro de diferencia no debería concluyente para decidirnos por uno u otro.

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La principal diferencia en la esfera es evidente; Tudor ha apostado por un tono marrón chocolate mientras que Oris lo ha hecho por el azul marino, ambas con índices y agujas en bronce con Superluminova con acabado vintage. Lo más destacable de la esfera del Tudor Black Bay Bronze, en comparación con las anteriores versiones, es la aparición de números árabes a las 3, a las 6 y a las 9, sin desmerecer, claro, a las icónicas agujas Snowflake de la firma. El Oris Carl Brashear prescinde de números árabes y recurre a unas agujas más sencillas, al mismo tiempo que añade una ventana para la fecha situada a las 6. Es destacable la diferencia en cuanto a las inscipciones presentes en la esfera, donde Tudor sigue apostando por el bronce mientras que Oris recurre al blanco, al mismo tiempo que también llama la atención la contundencia de la escala minutera de Oris frente a la sutileza de Tudor.

Y ya que sacamos el tema de las escalas minuteras, tenemos que hablar obligatoriamente de una de las piezas clave de cualquier diver; el bisel. Por un lado, Tudor recurre a su bisel habitual, de aluminio marrón coincidiendo con la esfera, y con minutero de 15 minutos. Por otro, Oris apuesta por el bronce también para su bisel y por una regulación de 60 minutos en lugar de 15. El empleo de bronce en lugar de aluminio en el bisel hará que el reloj envejezca de una manera totalmente distinta, desarrollando una pátina más evidente en toda la caja.

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En cuanto a movimientos, el Black Bay Bronze monta el recién presentado calibre automático manufactura MT5601, íntegramente diseñado, fabricado y montado por la marca y con certificado COSC, mientras que el Carl Brashear se mueve al ritmo que marca el calibre automático Oris 733, basado en un Sellita SW200-1. Son destacables las generosas 70 horas de reserva de marcha que ofrece el MT5601 de Tudor frente a las 38 del calibre Oris 733.

Y, por último, si hablamos de precios, a falta de contar con las cifras oficiales para España, el Tudor Black Bay Bronze llega hasta los 3.800 francos suizos, mientras que el Oris Carl Brashear, limitado a 2.000 unidades, se queda en 2.600 francos suizos.

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¿Qué nos gusta del Tudor Black Bay Bronze? Sus referencias a los divers clásicos de la firma con las agujas snowflake y la corona big crown, sus dos correas y, cómo no, el nuevo MT5601. Además, ¿a quién no le gusta la línea Black Bay?

¿Y del Oris Carl Brashear? La historia de Carl Brashear, el primer buzo afroamericano de la Marina de Estados Unidos, que lleva detrás (y que os sonará de la película ‘Hombres de honor’), el azul marino de su esfera y su bisel de bronce, que asegura una pátina espectacular.

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¿Quién merece la medalla de bronce? Eso ya es decisión vuestra.

Fue una de las más esperadas y aplaudidas novedades del último Salón Internacional de Alta Relojería de Ginebra  el mes pasado, y tiene todo lo necesario para convertirse en el nuevo best seller de Vacheron Constantin; hablamos del nuevo y renovado Vacheron Constantin Overseas Cronógrafo.

Una renovación presente en todos los aspectos, desde estéticos hasta mecánicos, ya que en su interior se encuentra el nuevo calibre 5200 íntegramente desarrollado y elaborado por Vacheron Constantin, a diferencia de modelos anteriores que montaban calibres modificados a partir de movimientos Frédéric Piguet.

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La caja del nuevo Vacheron Constantin Overseas Cronógrafo mantiene los 42.5 milímetros de diámetro del modelo anterior, con un grosor de 13.7 milímetros, del mismo modo que mantiene el diseño de sus pulsadores y su corona, las principales diferencias con respecto a su predecesor las observamos en el bisel, que mantiene el característico diseño de la firma pero añade una base plana que le da un aspecto ligeramente más robusto, y en la unión de la caja con la correa o el brazalete. Y es que los nuevos modelos de la colección Overseas se presentan con correas intercambiables de acero, piel o caucho. El brazalete de acero cuenta con sistema de ajuste fácil y las correas de piel están provistas de un cierre desplegable de acero también intercambable. El sistema para cambiar de una correa a otra resulta realmente sencillo y rápido, sin necesidad de utilizar ningún tipo de herramienta, y garantiza la misma seguridad de un brazalete fijo, al mismo tiempo que dota a la pieza de una gran versatilidad para usarla en cualquier ocasión.

Su esfera también muestra diferencias sustanciales con respecto al anterior Overseas Cronógrafo. Para empezar, la fecha abandona su posición habitual a las 12 y la doble ventana para pasar a un plano más discreto a las 4. El tamaño y la disposición de los cronos también varía con el nuevo calibre 5200, pasando el segundero de las 6 a las 9, el horario sigue el camino inverso, y el minutero se mantiene a las 3, todos ellos con el mismo tamaño y con una disposición más espaciada que en las versiones predecesoras. Las agujas y los índices, de oro de 18 quilates, también ven modificado su aspecto con un acabado más refinado. En lo que respecta a colores, los modelos de acero se presentan con esfera lacada plateada o azul con acabado translúcido, mientras que el modelo de oro rosa sólo con esfera plateada.

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En su interior, y visible gracias al fondo de cristal de zafiro de la caja, se encuentra el nuevo calibre 5200 íntegramente manufacturado por Vacheron Constantin. Certificado con el Poinçon de Genève (Sello de Ginebra) y con un desarrollo de 5 años, este calibre automático de 263 componentes cuenta con una reserva de marcha de 52 horas y está equipado con una rueda de pilares, adornada con un tornillo con forma de cruz de Malta, que regula las funciones de puesta en marcha, parada y puesta a cero del cronógrafo, y con un trinquete vertical, que evita las sacudidas de la aguja al accionar el cronógrafo. Su masa oscilante, de oro de 22 quilates, con acabados pulidos y graneados, está adornada con una rosa de los vientos.

Además del Cronógrafo, la nueva colección Overseas presentada en el último SIHH consta de 5 nuevos modelos, con un total de 12 referencias, que van desde los modelos básicos (de tamaño normal o pequeño), el modelo ultraplano, el espectacular calendario perpetuo también ultraplano, y el cronógrafo del que hablamos. Una colección espléndida a la que le ha sentado de maravilla esta última renovación y que lleva lo que la firma describe como «elegancia deportiva» hasta el más alto nivel.

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Fue una de las más esperadas y aplaudidas novedades del último Salón Internacional de Alta Relojería de Ginebra  el mes pasado, y tiene todo lo necesario para convertirse en el nuevo best seller de Vacheron Constantin; hablamos del nuevo y renovado Vacheron Constantin Overseas Cronógrafo.

Una renovación presente en todos los aspectos, desde estéticos hasta mecánicos, ya que en su interior se encuentra el nuevo calibre 5200 íntegramente desarrollado y elaborado por Vacheron Constantin, a diferencia de modelos anteriores que montaban calibres modificados a partir de movimientos Frédéric Piguet.

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La caja del nuevo Vacheron Constantin Overseas Cronógrafo mantiene los 42.5 milímetros de diámetro del modelo anterior, con un grosor de 13.7 milímetros, del mismo modo que mantiene el diseño de sus pulsadores y su corona, las principales diferencias con respecto a su predecesor las observamos en el bisel, que mantiene el característico diseño de la firma pero añade una base plana que le da un aspecto ligeramente más robusto, y en la unión de la caja con la correa o el brazalete. Y es que los nuevos modelos de la colección Overseas se presentan con correas intercambiables de acero, piel o caucho. El brazalete de acero cuenta con sistema de ajuste fácil y las correas de piel están provistas de un cierre desplegable de acero también intercambable. El sistema para cambiar de una correa a otra resulta realmente sencillo y rápido, sin necesidad de utilizar ningún tipo de herramienta, y garantiza la misma seguridad de un brazalete fijo, al mismo tiempo que dota a la pieza de una gran versatilidad para usarla en cualquier ocasión.

Su esfera también muestra diferencias sustanciales con respecto al anterior Overseas Cronógrafo. Para empezar, la fecha abandona su posición habitual a las 12 y la doble ventana para pasar a un plano más discreto a las 4. El tamaño y la disposición de los cronos también varía con el nuevo calibre 5200, pasando el segundero de las 6 a las 9, el horario sigue el camino inverso, y el minutero se mantiene a las 3, todos ellos con el mismo tamaño y con una disposición más espaciada que en las versiones predecesoras. Las agujas y los índices, de oro de 18 quilates, también ven modificado su aspecto con un acabado más refinado. En lo que respecta a colores, los modelos de acero se presentan con esfera lacada plateada o azul con acabado translúcido, mientras que el modelo de oro rosa sólo con esfera plateada.

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En su interior, y visible gracias al fondo de cristal de zafiro de la caja, se encuentra el nuevo calibre 5200 íntegramente manufacturado por Vacheron Constantin. Certificado con el Poinçon de Genève (Sello de Ginebra) y con un desarrollo de 5 años, este calibre automático de 263 componentes cuenta con una reserva de marcha de 52 horas y está equipado con una rueda de pilares, adornada con un tornillo con forma de cruz de Malta, que regula las funciones de puesta en marcha, parada y puesta a cero del cronógrafo, y con un trinquete vertical, que evita las sacudidas de la aguja al accionar el cronógrafo. Su masa oscilante, de oro de 22 quilates, con acabados pulidos y graneados, está adornada con una rosa de los vientos.

Además del Cronógrafo, la nueva colección Overseas presentada en el último SIHH consta de 5 nuevos modelos, con un total de 12 referencias, que van desde los modelos básicos (de tamaño normal o pequeño), el modelo ultraplano, el espectacular calendario perpetuo también ultraplano, y el cronógrafo del que hablamos. Una colección espléndida a la que le ha sentado de maravilla esta última renovación y que lleva lo que la firma describe como «elegancia deportiva» hasta el más alto nivel.

Presentado en el último SIHH, el nuevo Mark XVIII se ha convertido fugazmente en una de las piezas más interesantes de la línea de relojes de aviador por excelencia, la de IWC. Con la sencillez propia de sus predecesores, Mark XVII y Mark XVI, y con un tamaño en el ecuador entre los 36 mm del Reloj de Aviador Automático 36 y el nuevo Big Pilot de 44 mm, vistos también en el último SIHH, es versátil, sencillo y discreto. Un back to basics en toda regla con un resultado inmejorable.

Con caja de acero fino de 40 milímetros, manteniendo la caja interior de hierro dulce antimagnética de modelos anteriores, está disponible en tres versiones; dos de esfera negra, una con correa de piel de ternero de Santoni y otra con brazalete de acero, y una con esfera plateada con la misma correa de piel. Y además de estas versiones «convencionales», IWC no se ha olvidado de dos de sus ediciones limitadas clásicas, con lo que también tenemos el Mark XVIII Le Petit Prince, con su característica azul y correa marrón también de Santoni, y el Mark XVIII TOP GUN Miramar, con esfera antracita y que ve su tamaño ampliado hasta los 41 mm.

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Sencillos pero con presencia. Como todo IWC Mark XVIII debería ser.

Su esfera, inspirada en los instrumentos de a bordo de un Junkers Ju 52 de los años treinta, como el que aparece grabado en el fondo del reloj, se ha reducido a lo estrictamente esencial, siguiendo el estilo de los relojes de aviación clásicos, con índices y números árabes de grandes dimensiones que favorecen la claridad y legibilidad en cualquier situación, con la única distracción de la indicación de fecha situada a las 3.

¿Alguna diferencia con respecto a su predecesor, el Mark XVII?

Desde luego. La primera, la reducción de la caja pasando de 41 milímetros hasta 40, si bien el diseño de la misma, las asas y la corona sí siguen la misma línea. En la esfera, los detalles más evidentes son la desaparición de la triple fecha del Mark XVII en beneficio de una ventana de fecha convencional, como la del Mark XVI, y la vuelta a los ruedos del 9 y del 6, olvidados en modelos anteriores, todo ello con el objetivo de mejorar su lectura. Un objetivo que, desde luego, está más que cumplido.

Un clásico instantáneo que demuestra que, a veces, la mejor forma de avanzar no es otra que volver a los orígenes.

Ya os había explicado la historia del reloj de pulsera más caro de la historia en este artículo. No, obstante esta noticia no deja es una novedad en sí misma, puesto que Patek nos tiene acostumbrados a romer récords constantemente. Lo verdaderamente increíble de la Subasta Only Watch 2015, llevada a cabo en el Hotel La Réserve de Ginebra fue el precio que alcanzó otro reloj de acero, en este caso un diver, y de una marca histórica, pero sin relumbrón ni considerada blue chip. El Tudor Heritage Black Bay ONE alcanzó la cifra record de CHF375.000, o lo que es lo mismo 347.100€.

Tudor Heritage Black Bay vs. Tudor Heritage Black Bay ONE

Cuando la nueva pieza salió al mercado, el revuelo mediático que suscitó entre coleccionistas y apasionados de relojería no lo recordaban ni los más veteranos del cotarro. Es más, comentamos que nosotros no recordaba una pieza que hubiese recibido solo buenas críticas. Sería algo así como «llegó en el momento justo al lugar oportuno».

Pues bien, el reloj de Only Watch fue presentado muy poco tiempo antes, no sabría decir si solo dos meses. Y la verdad es que un reloj muy parecido al que puedes comprar en cualquier distribuidor de Tudor. Como podréis ver en la imagen dinámica se trata de dos piezas prácticamente calcadas que comparten mecanismos y materiales. Básicamente sólo cambia la esfera, detalles del bisel y el sistema de enganche del armis con respecto a la caja. ¡Ah! y claro la cantidad de unidades producidas: 1 vs.enésima.

Si solo cambia la esfera ¿Por qué se ha pagado tanto?

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Esa es la gran pregunta. Con ese mismo dinero, nos hubiésemos podido comprar el Voutilainen GMT, el fantástico Vacheron Constantin Métier d’Arts Mécaniques y mi adorado Laurent Ferrier Galet Square. Y por si fuera poco nos sobrarían 25.000€ para pasarnos un fin de semanas en Ginebra en plan jeque árabe. Fijo que se quedarían con nuestra cara en el Leopard Bar del Hotel Anglaterre y el Java Club sería nuestra segunda casa. Pero no nos despistemos con noche locas y Dom Pérignon Vintage haciendo las veces de agua.

La única una respuesta a esta irracional pregunta no está exclusivamente en la marca Tudor sino también en su hermana mayor Rolex -para los que acaban de sintonizarnos Tudor y Rolex pertenecen a la misma fundación-. Y es que NUNCA en la historia de ninguna de las dos marcas se había hecho una PIECE UNIQUE,o pieza única. Y esto en Rolex es como el non plus ultra, tanto así que es suficiente como para pagar por un reloj único 125 veces el precio de venta al público de uno casi idéntico.

El soplo

A diferencia del Patek que fue adquirido por teléfono, presumiblemente por un comprador del Reino Unido, este Tudor fue adquirido por un participante de la sala de subastas bien conocido en este mundillo y que además fue el que compró el reloj más caro de la historia. ¿Quieres saber quién es? clicka en el enlace.

*Todos los beneficios de la Subasta Only Watch van dirigidos a la Investigación sobre Enfermedades degenerativas y en especial para combatir la Distrofía Muscular de Duchenne.

Tanto TAG Heuer como Breitling siguen apostando por recuperar el diseño de sus relojes cronógrafos más clásicos presentando dos relojes puramente vintage que están llamados a ser piezas claves de la próxima feria de Basilea 2015.

Nos permitimos enfrentar ambas marcas no solo por la similitud – en concepto – de sus dos nuevos relojes, sino también en homenaje al pasado que comparten como fabricantes del primer cronógrafo automático de la historia.

Breitling Transocean Chronograph 1915

Breitling Transocean Chronograph 1915

A principios del siglo XX los cronógrafos se accionaban mediante un pulsador integrado en la propia corona del guardatiempo. No es hasta 1915 cuando Gaston Breitling tiene la idea de separar las funciones de corona y pulsador desplazando este hasta las 2h.

Coincidiendo con el 100 aniversario del primer reloj cronógrafo con pulsador independiente de la historia Breitling nos presenta esta edición limitada a 1915 unidades.

Lejos de contentarse con una simple reedición del modelo original, la firma ha querido reinterpretarlo desde un punto de vista técnico y estético. La caja de acero de 43mm de diámetro, diseñada según el estilo depurado de la colección Transocean, va dotada del célebre pulsador en posición 2h, pero rediseñado, alargado, integrado, que potencia aún más su funcionalidad.

Para que el pulsador único pueda activar sucesivamente las funciones de puesta en marcha, parada y vuelta a cero, los relojeros e ingenieros de Breitling han dotado al nuevo calibre manufactura Breitling B14 de cuerda manual, oficialmente certificado cronómetro, de un sistema muy ingenioso de doble rueda de pilares en dos niveles, que se acciona mediante unos mandos de cronógrafo articulados, igualmente en dos niveles.

TAG Heuer Carrera Telemeter

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La estética vintage de este nuevo cronógrafo de doble contador está basada en el diseño original creado por Jack Heuer – en la foto- del Carrera de 1963. No se trata de un cronógrafo estándar, sino que cuenta con escala telemétrica, una antigua herramienta pensada para los militares que medía la distancia del fuego de artillería, basada en la velocidad del sonido.

La correa de piel perforada negra junto con la forma de los pulsadores y el tamaño de la pequeña esfera de 39 mm enaltecen el estilo retro del TAG Heuer Carrera Telemeter. El uso del logotipo clásico «HEUER» en esfera y cierre no hace más que remarcar que estamos ante un modelo muy especial.

El nuevo Carrera equipa un movimiento automático Calibre 18 decorado con «Côtes de Genève» y es visible a través del fondo de cristal de zafiro.

Con motivo de la celebración del 20 aniversario de la colección Lange 1, la firma sajona presenta una edición limitada a 20 unidades. El nuevo guardatiempo de Lange & Söhne reúne todas las cualidades que han convertido al Lange 1 y a la marca por extensión en un referente para los los aficionados más «insiders».

La esfera principal negra esmaltada es el escenario perfecto para los índices pulidos con brillo intenso y para la agujas de oro rodinizado que hacen juego con ellos. Un elemento esencial de la configuración del reloj es el plano de apoyo del tourbillon provisto de un impresionante pulido negro.

La esfera auxiliar negra de plata maciza, destinada al pequeño segundero, está colocada ligeramente ahuecada en la esfera principal. El contorno de la entalladura para el tourbillon va adornado con un meticuloso pulido achaflanado. Las cifras para la gran fecha de Lange son de color gris sobre fondo negro.

Las preciosas decoraciones del calibre acreditan en todos los sentidos el apelativo “Handwerkskunst“: las amplias entalladuras en la platina tres cuartos de alpaca natural decorada con un pulido de sol permiten contemplar el doble barrilete asimismo adornado con un refinado decorado.

Detalles del calibre de Lange

El puente del tourbillon y los planos de apoyo de la rueda intermedia y de la rueda de la corona van provistos de un esmerado grabado en el que el motivo se pone cuidadosamente en relieve a partir del material.

Siete engastes de oro atornillados y los dos contrapivotes de diamantes del cojinete del tourbillon constituyen el brillante toque final. Estos diamantes son los tradicionales sellos de calidad que Ferdinand Adolph Lange introdujo en la industria relojera de Glashütte y que distinguen a sus relojes de bolsillo con la calidad 1A.

Una caja de platino con un tamaño de 38,5 milímetros de diámetro constituye un precioso marco para esta obra maestra con un acabado artesanal.

El puente del tourbillon y los planos de apoyo de la rueda intermedia y de la rueda de la corona van provistos de un esmerado grabado en el que el motivo se pone cuidadosamente en relieve a partir del material. Siete engastes de oro atornillados y los dos contrapivotes de diamantes del cojinete del tourbillon constituyen el brillante toque final. Estos diamantes son los tradicionales sellos de calidad que Ferdinand Adolph Lange introdujo en la industria relojera de Glashütte y que distinguen a sus relojes de bolsillo con la calidad 1A. Una caja de platino con un tamaño de 38,5 milímetros de diámetro constituye un precioso marco para esta obra maestra con un acabado artesanal. ]]>

Hace unos días hablaba con un gran vendedor de relojes en España, y me comentaba lo inusitada que esta siendo la venta de Audemars Piguet en los últimos tiempos. Este éxito ha sido el fruto de una política de ventas que ya llevan en la marca desde hace unos 2-3 años. Menos puntos de venta, más exclusividad y más precio. Curioso, pero han dado en el clavo.

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Siguiendo esta estela de producto poco alcanzable para el común de los mortales se acaban de sacar de la chistera un Audemars Piguet Royal Oak Offshore Tourbillon con Cronógafro automático.

Pero, ¿en que radica la particularidad de esta pieza? AP ya había sacado una pieza similar hace unos 4 años, pero con un calibre de cuerda manual, en este caso estamos hablando de un calibre automático desarrollado para este modelo en concreto. El movimiento en cuestión se denomina 2897, y presenta unas características muy especiales, sobretodo en lo concerniente a su rotor. Este ha sido montado de manera perimetral, viéndose a través de las esfera (2h) en engranaje. además en los contadores de los minutos hay una especie de anillo de zafiro a través del cual puedes ver su giro. El gran avance estético de esta característica lo apreciarás a través del fondo visto del reloj, ya que ningún elemento tapará la visión del conjunto.

AP Royal Oak Offshore Tourbillon Chronograph Automatic

Estéticamente estamos hablando de un AP ROO clásico pero con ciertas notas de modernidad. La caja está compuesta por acero, carbón forjado y cerámica, muy en la línea de los últimos relojes de la saga.

Una reloj muy interesante, máxime si se valora que es una edición limitada a 50 unidades. El modelo será presentado en la feria Watches&Wonders que tendrá lugar en las próximas semanas en Hong Kong.