Hace tan solo dos días tuve el placer de asistir como invitado a la conferencia de prensa organizada por Omega y la GoodPlanet Foundation en Barcelona. Dados los pocos eventos que las marcas relojeras suelen organizar en mi ciudad y sabiendo que detrás de la iniciativa hay una causa benéfica era imposible rechazar la invitación – que incluía un almuerzo – y más si me iba a dar la oportunidad de volver a toquetear una de las novedades de 2013 más destacadas de la marca, el Omega Seamaster Planet Ocean GMT 600M GoodPlanet.

exposicion-planet

Pero antes de hablaros del reloj debería contaros el verdadero motivo por el que nos citaron, la exposición fotográfica dedicada a los océanos con instantáneas de los fotógrafos Yann Arthus-Bertrand y Brian Skerry. En un marco incomparable como el Museo Marítimo de las Atarazanas, antiguo astillero medieval de la Ciudad Condal, la organización ecologísta GoodPlanet y Omega promueven esta exposición que busca concienciarnos sobre los peligros que acechan a los ecosistemas marinos.

omega-atarazanas

¿Del reloj que puedo decir? Que es es un relojazo, no solo por su tamaño de 43.5mm sino por el esmero que pone Omega en cuidar todos los detalles. El profundo color azul de la esfera y el bisel combinado con los toques naranjas de agujas y numeración es pura dinamita.

El Seamaster Planet Ocean GMT 600M está dotado de un calibre con escape co-axial de carga automática que nos ofrece la función de segundo huso horario (GMT) y con certificado de cronometría COSC. Situada a las 11h encontramos la válvula de escape de helio que junto a una hermeticidad garantizada hasta 600m de profundidad hacen de este Seamaster una auténtica herramienta de buceo.

Officine Panerai sigue ligada al mundo del mar tal y como su ADN merita. La Classic Yatch Challenge ha sido el evento perfecto para dar rienda suelta a la emotividad que proyecta la marca en los veleros clásicos y la sensación de agua salada.

El equipo de Panerai España, con su presidente al frente, hizo la presentación de las fechas de la regata en el Club Phillipines de Barcelona, un precioso local de ambiente colonial localizado en un primero de la Plaza Real de Barcelona. Los barcos que componen la flota de la regata, auténticas estas joyas flotantes, zarparán del puerto de Maó para competir en las aguas de Menorca.

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, nos presentaron el Panerai Luminor 1950 Regatta 3 Days Chrono Flyback. Un relojazo de 47mm, pero que se hace muy llevable debido a que se ha utilizado el titanio en su caja. Su maquinaria de manufactura (P.9100/R) destaca por su pragmatismo y manejabilidad. El uso, y la facilidad de acceso a las funciones le diferencian de la competencia. Una jornada interesante con el Regatta como guinda perfecta.

Más info: Panerai

Fotos de presentación el Club Phillipines de Barcelona

Presentación del Panerai Luminor 1950 Regatta Chrono Flyback

Club Phillipines de Barcelona

El Heuer Calculator es sin duda uno de los relojes más singulares que ha diseñado la marca suiza, pero no por su peculiar diseño, sino por la función para la que fue creado. Presentado en 1972 el Calculator iniciaba la saga de relojes de piloto de aviación de Heuer.

Hoy quizá nos extrañe hablar de “relojes de piloto” Heuer ya que asociamos la marca – actualmente TAG Heuer –  a los relojes de carreras (Formula 1, Carrera, Mónaco, Autavia,etc…) y en menor medida a relojes náuticos (colección Aquaracer). Pero en la década de los setenta se vivió un boom de los relojes de aviación principalmente impulsados por la carrera espacial entre los EE.UU y la URSS, y la popularización de la aviación comercial.

El reloj Heuer Calculator, dotado de un bisel con regla de cálculo que más adelante explicaremos para qué sirve, competía contra un icono de la relojería moderna: el Breitling Navitimer.

Catálogo Heuer Aviation

Catálogo colección Aviation de Heuer (fuente: OnTheDash)

Es obvio que lo primero que nos llamará la atención de Calculator es su aspecto. La caja de acero de 45mm de diámetro con forma de cojín, y la diferencia sustancial entre el diámetro de la esfera y el total de la caja, hacen de este Heuer vintaje una “rara avis”. La corona del cambio de horas y fecha está situada a las 9h y los pulsadores del cronógrafo a las 2 y 4h.

Bajo el cristal de plexiglass observamos la esfera de color azul con agujas de intenso color naranja. Existe una versión con esfera de color negro que tuvo muy poca difusión en el mercado y de la que actualmente es muy difícil encontrar ejemplares. Observando las fotos veremos que pese a los años que han pasado el reloj sigue conservando en muy buen estado el material luminiscente que recubre índices y agujas. La correa de estilo tropic y el cierre son los originales.

¿Cuál es la utilidad del bisel? La regla de cálculo del Heuer, tal como sucede con el Breitling Navitimer, no es un elemento de fácil comprensión si no se tienen ciertas nociones de matemáticas y de navegación aérea. Su función principal es la de facilitar el cálculo rápido y la conversión entre diferentes escalas de la velocidad media, la altitud y el consumo de combustible. Deslizando el bisel, que es bidireccional, podemos realizar entre otras operaciones la conversión entre Millas/Kilómetros, Pies/Metros y Galones/Litros con un margen de error menor al 1%.

En el apartado mecánico mencionaremos que el Calculator equipa el calibre 12 de Heuer que es una evolución del calibre 11 presentado la primavera de 1969, desarrollado por el consorcio Heuer/Breitling/Hamilton-Buren y reconocido por TAG Heuer como el primer movimiento cronógrafo automático de la historia (Ver artículo: “Entre suizos y japoneses anda el juego: el primer cronógrafo automático.”). La principal diferencia entre el calibre 12 y el 11 es que el primero late a 21,600 oscilaciones por segundo frente a las 19,800 del calibre 11.

Catálogo de relojes Heuer original de los años 70

En la década de los 70 el Heuer Calculator tenía un precio de entre 220 y 300$ según si se adquiría con correa de piel o brazalete de acero. Hoy una pieza en tan buenas condiciones como la que os mostramos que incluye la correa y el bucle original tiene un precio en subasta de unos 2000€.

Por cierto, la mayoría de nosotros al hablar de TAG Heuer solemos pronunciar el nombre de Heuer tal como suena a leerlo en castellano, cuando en realidad su pronunciación correcta es “Hoyer”. Si os fijáis en la página del catálogo de la foto superior, debajo del emblema Heuer, la marca especificaba bien claro como se debía pronunciar su nombre con un “Say Hoy-er” (Di Hoy-er).

—- Créditos

Este reportaje nunca habría sido posible sin la ayuda de Albert, el propietario del reloj, y sobre todo de Manuel Giron, fotógrafo profesional aficionado a la relojería que se ha encargado de realizar estas sublimes imágenes que acompañan al artículo.

visita su web: Manuel Giron Photography

Debemos reconocer el enorme mérito de Richard Mille que en tan solo 12 años se ha consolidado en el mercado de relojes de lujo haciéndose hueco entre marcas con historias centenarias y/o que pertenecen a grandes grupos empresariales.

Un año más Richard Mille ha vuelto al Salón Internacional de la Alta Relojeria de Ginebra (SIHH) aportando al certamen un cierto aire de rebeldía. Si comparamos sus relojes al del resto de marcas expuestas nos será difícil, por no decir imposible, encontrar un reloj de similares características.

También hay que reconocer que los guardatiempos de Richard Mille generan controversia. En realidad son de ese estilo de relojes que o los amas o los odias, pero que no te dejan indiferente. Y si su estética ya es un icono, su técnica – desarrollada junto Audemars Piguet – sigue ofreciendo una nueva perspectiva a las complicaciones tradicionales (tourbillones, cronógrafos, reservas de marcha) y aportando innovadoras soluciones como, por ejemplo, el medidor de fuerzas G o el rotor de geometría variable.

Para dar a conocer sus relojes Richard Mille ha seguido una estrategia muy clara que le está reportando un gran beneficio: asociarse con figuras internacionales del deporte como Felipe Massa, Jean Todt, Yohan Blanke y Rafa Nadal. Pero su verdadero secreto es que ha conseguido que no solo luzcan sus relojes en ceremonias de trofeos o actos protocolarios – como tantas otras marcas – sino que también los lleven puestos mientas ejercitan su deporte. Así hemos vistos a Rafa Nadal jugar en Roland Garros o a Yohan Blake correr la final de 100 metros en Londres 2012 con un reloj de Richard Mille en su muñeca.

Richard Mille RM027-01 Tourbillon (Rafa Nadal)

Richard Mille RM027-01 Tourbillon (Rafa Nadal)

La segunda generación del reloj que Rafa Nadal luce durante los partidos. El conjunto del reloj pesa tan solo 19 gramos con la correa de Velcro incluida, de los cuales 3,5 gramos corresponden al peso del calibre.

Nos llamará la atención que todo el movimiento del reloj está suspendido dentro de la caja por unos tirantes que le permiten soportar aceleraciones de 5.000G.

He de reconocer que llevarlo en la muñeca produce una extraña sensación, por su ligereza y también por su precio, que supera los 500.000 €

Richard Mille RM059-01 Tourbillon (Yohan Blake)

Richard Mille RM059-01 Tourbillon (Yohan Blake)

Tan ligero como el reloj de Rafa Nadal gracias a su caja de nano-tubos de carbono, su singular diseño se inspira en la forma de correr del velocista jamaicano. Yohan Blanke, al que apodan la Bestia, disputa las competiciones llevando su reloj Richard Mille en la mano derecha por lo que la caja es ligeramente más estrecha por el lado izquierdo para favorecer la aerodinámica.

Otro detalle único es la forma de los puentes que sujetan el calibre en forma de garra imitando la morfología de las manos abiertas, posición característica que adopta Blake durante la carrera.

50 unidades a un precio de 460.000€

Richard Mille RM036 G-Sensor Tourbillon (Jean Todt)

Richard Mille RM036 G-Sensor Tourbillon (Jean Todt)

Renaud et Papi ha sido la encargada de diseñar el medidor de fuerzas G lineales que equipa el RM036 Jean Todt (Ex-director de Scuderia Ferrari y director técnico de la FIA). Una aguja situada a las 12 nos indica la desaceleración sufrida por el reloj, por ejemplo, al frenar fuerte con el coche o al dar un golpe de puño sobre la mesa (pudimos comprobar que funciona)

Después de dejar el listón muy alto con la presentación de la última versión del Royal Oak en 2012, Audemars Piguet se ha centrado este año en desarrollar nuevas piezas que pasarán a completar el catálogo de relojes de la colección Offshore.

A modo de recordatorio y para situarnos en contexto comentar que la colección Offshore se lanzó en 1993 y representaba una evolución deportiva del Royal Oak, modelo diseñado por Gerald Genta en 1972.

Su potente caja ha servido como base para muchas ediciones especiales que han sido piezas muy codiciadas, como el T3 edición Terminator, el Juan Pablo Montoya, el Volcano y tantos otros. Si bien su tamaño y «rotundidad» ha atraído a muchos también le ha pasado factura entre aquellos, como yo, que preferimos relojes más pequeños y con menos altura que sean cómodos de llevar en muñecas pequeñas y queden ocultos bajo el puño de la camisa.

De la nueva colección Audemars Piguet Royal Oak Offshore destacaremos, por razones obvias, el Gran Complicación. Un reloj de los que costará mucho de ver al estar reservado a muy pocos bolsillos. Para AP se trata de un ejercicio de diseño que muestra la gran capacidad técnica de los ateliers de la casa (que se encarga también de desarrollar calibres para otras marcas de prestigio a través de la división Audemars Piguet Renaud et Papi).

Si pensamos en sus posibles competidores no nos será fácil encontrar relojes de corte tan deportivo (caja de titanio y correa de caucho) que presenten tres complicaciones clásicas como la repetición de minutos, el calendario perpétuo y el cronógrafo.

La segunda gran novedad de AP no es un modelo en concreto, si no la utilización por primera vez de la cerámica para la construcción de las cajas de los relojes y como resultado: el nuevo RO Offshore Chrono de 44mm y, que seguro que os gustará más, la tercera generación del Diver.

Si hacéis memoria del Royal Oak Offshore existen 3 versiones: la de acero, la de carbono forjada (2012) y esta última de cerámica. ¿Qué ventajas tiene la caja cerámica respecto a la de carbono? Resulta más económica y es mucho más resistente a los arañazos.

Además el nuevo Diver tiene una característica inédita hasta ahora, y es que incluye por primera vez una tapa de zafiro transparente que nos permitirá observar el calibre AP3120 y que al mismo tiempo garantiza la hermeticidad hasta 300m.

Por poner pegas al nuevo reloj hablaría de la elección del color naranja para el bisel de buceo y las agujas. Es un color bastante visto en este tipo de relojes y que recuerda en exceso al reloj de buceo BR02 de Bell&Ross.

En próximo reportajes ya hablaremos más a fondo de cada uno de los modelos. Perdonad por la calidad de las fotos pero se hicieron en condiciones de luz muy malas y por un fotógrafo, el que aquí escribe, con muy mala técnica.

Más info: Audemars Piguet

Para Bell&Ross el 2012 ha sido un año de consolidación. Atrás ha quedado la duda de si la marca de relojes francesa sabría reposicionarse en el mercado ampliando su colección más allá de los modelos de caja cuadrada BR01 y BR03 de la colección Aviation.  Toda los relojes de la colección Vintage, de caja redonda, que han ido llegando los últimos años han tenido muy buena aceptación por parte del público aficionado (nosotros mismos lo hemos constatado en los encuentros que hemos realizado con la marca y coleccionista) y la introducción de las nuevas complicaciones para los relojes WW1 (Horas saltantes y cronógrafo monopulsante) parece que también han calado.

Si observamos los movimientos de la industria relojera es fácil darse cuenta de la «absurda» carrera por la manufactura en la que se han embarcado muchas marcas estos últimos años. Si dejamos aparte las históricas casa relojeras (Patek Philippe, Vacheron, Audemras, etc…). ¿Qué sentido tiene que marcas que han estado tradicionalmente en un rango de precios alrededor de los 3000€ busquen ahora manufacturar sus propios calibres? y no, no acepto que la respuesta sea la nueva política de distribución de ETA.

Si hay algo que siempre he admirado de Bell&Ross es su «honestidad mecánica». No manufacturan sus propios calibres ni creo que tengan intención de hacerlo, pero eso no quita que sean capaces de presentar un catálogo con complicaciones interesantes como la repetición de minutos, las horas saltantes, la reserva de marcha o el cronógrafo monopulsante.

Igualmente no hemos de olvidar que Bell&Ross presentó en 2008 el BR Minuteur Tourbillon que hoy sigue siendo el reloj más complicado y caro de la marca, y que relojes con función de horas saltantes hace más de 6 años que están en su catálogo. De hecho Carlos Rossillo ya en el primer encuentro que tuvimos con él en noviembre de 2007 nos habló que el Bell&Ross Horas Saltantes era su reloj preferido.

Con Carlos Rosillo

Pie de foto (de derecha a izquierda) :  Carlos Rossillo, el que escribe este reportaje e Isaac Martín durante la presentación de Bell&Ross en The Watch Gallery de Barcelona – Año 2007.

Primeras impresiones del Bell&Ross WW1 Chronographe Monopoussoir:

El WW1 cronógrafo monopulsante se presenta en una caja de 45mm igual que la del resto de relojes de la colección Vintage WW1 (excepto el horas saltantes y el Argentium). Pero el detalle que quizá condicione más la comodidad del reloj es su grosor que viene determinado por el tipo de calibre que utiliza. Sinceramente, para un tamaño de muñeca fino, yo prefiero los modelos WW1-92 Military.

Hay que recordar que se trata de un reloj que homenajea a los guarda-tiempos de los años 20 que utilizaban los primeros aviadores y que no eran más que relojes de bolsillo a los que se les soldaba unas asas para convertirlos en relojes de pulsera.

El generoso tamaño de la caja también facilita que el diseño de la esfera sea tan limpio como es habitual en los relojes Bell&Ross. El cronógrafo tiene una configuración bi-compax con totalizadores de 60 segundos a las 9h y de 30 minutos a las 3h.

La mecánica del reloj:

El calibre que da vida a este reloj es de origen suizo, está firmado por la empresa La Joux-Perret y ofrece la función de cronógrafo gobernado por un solo pulsador. Es una lástima que la caja tenga un fondo ciego que no permita observar el calibre, que a diferencia de lo que sucedía en el Bell&Ross BR126 Sport, creo que merece la pena mostrarse aunque es verdad que rompería la estética de reloj de aviador vintage.

Acabados generales del reloj:

El Bell&Ross WW1 Chronographe Monopoussoir se puede adquirir con dos esferas de color diferente, la Ivory de color marfíl y la Heritage de color marrón.

El modelo que pude probar y fotografiar fue el Heritage. El acabado de la esfera es especial porque no es uniforme, parece como si estuviera envejecida o oxidada. Este detalle resalta el carácter vintage del reloj.

De la correa ¿qué se puede decir que no hayamos dicho ya? Formidable como siempre. Bell&Ross ha sabido entender muy bien al público más coleccionista y freak y ofrece un amplio catálogo de correas OEM con muy buenos acabados. El cierre de hebilla también perfecto.

Precio y consideraciones finales:

El peaje que hemos de pagar cuando buscamos relojes con calibres con complicaciones es el aumento de precio. El Bell&Ross WW1 Chronographe Monopoussoir tiene un precio de 5.500€ para la versión Heritage y 5.900€ para la Ivory. No se trata de un reloj «para todos los públicos» sino más bien de una pieza para alguien que ya posea una colección más amplia y busque un reloj de aviador que se salga de lo común.

Lo bueno de Bell&Ross, y vuelvo a la primera parte de mi escrito, es que podremos disfrutar de un reloj suyo con el mismo nivel de acabados desde menos de 2.000€

Más información: Bell&Ross

—-

Nota 1: Bell&Ross ha colaborado con nosotros desde que empezamos a escribir sobre relojes en Tiempo de Lujo. Han pasado 5 años desde ese primer evento en el que pudimos conocer a Carlos Rossillo. Nosotros estábamos acabando la universidad y en las relojerías nos recibían en ocasiones con una cara un poco rara porque no cuadrábamos en el perfil de los asistentes a estos eventos pero Bell&Ross siempre ha comprendido muy bien el papel de esta publicación online y nos ha apoyado.

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Para Bell&Ross el 2012 ha sido un año de consolidación. Atrás ha quedado la duda de si la marca de relojes francesa sabría reposicionarse en el mercado ampliando su colección más allá de los modelos de caja cuadrada BR01 y BR03 de la colección Aviation.  Toda los relojes de la colección Vintage, de caja redonda, que han ido llegando los últimos años han tenido muy buena aceptación por parte del público aficionado (nosotros mismos lo hemos constatado en los encuentros que hemos realizado con la marca y coleccionista) y la introducción de las nuevas complicaciones para los relojes WW1 (Horas saltantes y cronógrafo monopulsante) parece que también han calado.

Si observamos los movimientos de la industria relojera es fácil darse cuenta de la «absurda» carrera por la manufactura en la que se han embarcado muchas marcas estos últimos años. Si dejamos aparte las históricas casa relojeras (Patek Philippe, Vacheron, Audemras, etc…). ¿Qué sentido tiene que marcas que han estado tradicionalmente en un rango de precios alrededor de los 3000€ busquen ahora manufacturar sus propios calibres? y no, no acepto que la respuesta sea la nueva política de distribución de ETA.

Si hay algo que siempre he admirado de Bell&Ross es su «honestidad mecánica». No manufacturan sus propios calibres ni creo que tengan intención de hacerlo, pero eso no quita que sean capaces de presentar un catálogo con complicaciones interesantes como la repetición de minutos, las horas saltantes, la reserva de marcha o el cronógrafo monopulsante.

Igualmente no hemos de olvidar que Bell&Ross presentó en 2008 el BR Minuteur Tourbillon que hoy sigue siendo el reloj más complicado y caro de la marca, y que relojes con función de horas saltantes hace más de 6 años que están en su catálogo. De hecho Carlos Rossillo ya en el primer encuentro que tuvimos con él en noviembre de 2007 nos habló que el Bell&Ross Horas Saltantes era su reloj preferido.

Con Carlos Rosillo

Pie de foto (de derecha a izquierda) :  Carlos Rossillo, el que escribe este reportaje e Isaac Martín durante la presentación de Bell&Ross en The Watch Gallery de Barcelona – Año 2007.

Primeras impresiones del Bell&Ross WW1 Chronographe Monopoussoir:

El WW1 cronógrafo monopulsante se presenta en una caja de 45mm igual que la del resto de relojes de la colección Vintage WW1 (excepto el horas saltantes y el Argentium). Pero el detalle que quizá condicione más la comodidad del reloj es su grosor que viene determinado por el tipo de calibre que utiliza. Sinceramente, para un tamaño de muñeca fino, yo prefiero los modelos WW1-92 Military.

Hay que recordar que se trata de un reloj que homenajea a los guarda-tiempos de los años 20 que utilizaban los primeros aviadores y que no eran más que relojes de bolsillo a los que se les soldaba unas asas para convertirlos en relojes de pulsera.

El generoso tamaño de la caja también facilita que el diseño de la esfera sea tan limpio como es habitual en los relojes Bell&Ross. El cronógrafo tiene una configuración bi-compax con totalizadores de 60 segundos a las 9h y de 30 minutos a las 3h.

La mecánica del reloj:

El calibre que da vida a este reloj es de origen suizo, está firmado por la empresa La Joux-Perret y ofrece la función de cronógrafo gobernado por un solo pulsador. Es una lástima que la caja tenga un fondo ciego que no permita observar el calibre, que a diferencia de lo que sucedía en el Bell&Ross BR126 Sport, creo que merece la pena mostrarse aunque es verdad que rompería la estética de reloj de aviador vintage.

Acabados generales del reloj:

El Bell&Ross WW1 Chronographe Monopoussoir se puede adquirir con dos esferas de color diferente, la Ivory de color marfíl y la Heritage de color marrón.

El modelo que pude probar y fotografiar fue el Heritage. El acabado de la esfera es especial porque no es uniforme, parece como si estuviera envejecida o oxidada. Este detalle resalta el carácter vintage del reloj.

De la correa ¿qué se puede decir que no hayamos dicho ya? Formidable como siempre. Bell&Ross ha sabido entender muy bien al público más coleccionista y freak y ofrece un amplio catálogo de correas OEM con muy buenos acabados. El cierre de hebilla también perfecto.

Precio y consideraciones finales:

El peaje que hemos de pagar cuando buscamos relojes con calibres con complicaciones es el aumento de precio. El Bell&Ross WW1 Chronographe Monopoussoir tiene un precio de 5.500€ para la versión Heritage y 5.900€ para la Ivory. No se trata de un reloj «para todos los públicos» sino más bien de una pieza para alguien que ya posea una colección más amplia y busque un reloj de aviador que se salga de lo común.

Lo bueno de Bell&Ross, y vuelvo a la primera parte de mi escrito, es que podremos disfrutar de un reloj suyo con el mismo nivel de acabados desde menos de 2.000€

Más información: Bell&Ross

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Nota 1: Bell&Ross ha colaborado con nosotros desde que empezamos a escribir sobre relojes en Tiempo de Lujo. Han pasado 5 años desde ese primer evento en el que pudimos conocer a Carlos Rossillo. Nosotros estábamos acabando la universidad y en las relojerías nos recibían en ocasiones con una cara un poco rara porque no cuadrábamos en el perfil de los asistentes a estos eventos pero Bell&Ross siempre ha comprendido muy bien el papel de esta publicación online y nos ha apoyado.

Glycine lleva 98 años ininterrumpidos en el negocio por lo que su legitimidad como casa pionera de la relojería moderna queda fuera de toda duda. Su «pecado» ha sido su perfil bajo, no en la calidad de sus relojes sino en el alcance de su comunicación – bendito marketing, ¿qué sería la industria relojera sin tí? – Pero pese a todo, Glycine ha seguido ahí. Ya sea en manos de la famila Meylan, Brechbühler o de su actual propietario Stephan Lack lo que nunca ha alterado ha sido su ADN, y es que hablar de Glycine es hablar de relojes instrumento robustos y fiables, pero sobre todo es hablar de Airman, la joya de corona.

El primer reloj de la colección Airman data de 1953 y desde entonces le han seguido otros 20 modelos distintos. Versiones cronógrafo, la colección SST y el característico Airman 7 de 3 esferas, todos relojes diferentes entre sí pero con una función común: la indicación de un segundo huso horario (o incluso hasta un tercero y un cuarto!). La historía cuenta que el Airman fue un proyecto que puso en marcha Charles Hertig y que se desarrolló junto a pilotos militares y civiles, quienes impusieron la esfera de 24 horas.

El reloj que aquí os presentamos en la última versión del Airman disponible. Se trata de una edición limitada de 600 unidades diseñadas siguiendo la estética original del reloj de 1953. En realidad las agujas son prestadas de la segunda edición del Airman, en producción entre 1953 y 1960.

Historia del reloj Glycine Airman

Airman I – Versiones originales de 1953

Primeras impresiones del Glycine Airman 1953 Vintage:

Su estética no deja lugar a la duda. No estamos ante la típica re-interprentación de un reloj vintage, el Airman 1953 es una reproducción fiel al modelo original. Tan solo las coronas, la tapa trasera de cristal y las aristas facetadas de las asas de la caja son los detalles diferenciadores de este nuevo modelo.

La esfera del Airman 1953 Vintage es el elemento más destacado de reloj. La tipografía y disposición de los elementos sobre la esfera son exactos al modelo fabricado en 1953. La escala segundera exterior ayuda a crear el efecto óptico de que la esfera está ligeramente abombada. Detalle que si os fijáis en el diseño del resto de relojes Airman disponibles actualmente no sucede.

La esfera de 24 horas:

Otro rasgo que ha identificado tradicionalmente a los relojes Airman, aunque no a todos ellos, es la esfera de 24 horas. No negaré que al principio puedes encontrarte un tanto desubicado al tener, por ejemplo, las 10 de la mañana donde normalmente estarían las 5 de la tarde. Al final te acabas acostumbrando a la lectura de la hora e incluso puede resultar un buen tema de conversación cuando lo enseñas a alguien que no ha visto una reloj en la que la aguja horaria solo da una vuelta completa al día.

El color de la esfera y el recubrimiento de las agujas es de color «blanco roto-marfíl-beige» y remarca más el carácter del reloj.

El segundo huso horario:

El Glycine Airman se ideó originalmente como un reloj para pilotos de aviación. Una de las cualidades más apreciadas por este colectivo siempre ha sido disponer de un segundo huso horario.  Para no complicar la mecánica de reloj, cosa que hubiese encarecido mucho su precio, en el primer modelo de Airman se optó por un bisel exterior de 24 horas bidireccional amordazado por una corona que impedía su alteración fortuita. El Airman 1953 Vinatge, como sus hermanos Base 22 y Double 24, recupera este sistema para indicar la hora de destino.

El Glycine Airman 1953 Vintage en la muñeca:

El nuevo Airman tiene un diámetro de 42mm que resulta bastante cómodo pese a que las asas de la caja son bastante alargadas en proporción al diámetro de la circunferencia.

Consideraciones técnicas y detalles de acabado del reloj:

El Airman 1953 Vintage está dotado de una calibre ETA2893-2 de remonte automático. Las platinas, puentes y masa oscilantes han sido decorados. Es una maquinaria sencilla pero muy fiable. Hubiese sido espectacular su hubieran podido recuperar algún calibre Felsa692 original de los años 60.

Un punto a mejorar sería la luminiscencia. Las agujas están recubiertas de luminova y se ven bien, pero al ser un reloj de 24 horas si no estamos acostumbrados a la posición horaria sobre la esfera resulta un poco difícil la lectura con la luz apagada.

El reloj se presenta en una caja de madera idéntica a la del modelo original de 1953.

¿Qué tienen en común Omega, Breitling, Heuer y Glycine? Que todas enviaron un reloj al espacio durante los años 60. Fue el astronauta Charles Conrad quien en 1965 abordo de la nave Gemini 5 quien eligió un reloj Glycine Airman para que le acompañara en su aventura. Cuatro años más tarde Charles Conrad se convertiría en el tercer hombre en pisar la Luna.

Precio: 1750€

Más info: Glycine

Gracias a la colaboración de TAG Heuer España dispuse de una unidad a prueba durante una semana y os expongo aquí mis consideraciones que espero que puedan ayudar a alguien que esté pensando comprar un TAG Heuer Carrera.

El  Carrera es uno de esos pocos relojes que han marcado la historia de la relojería. Quizá haya quien penalice el hecho de que sus calibres son de origen ETA-Valjoux o derivados de Dubois-Depraz, pero el nuevo Calibre 1887 desarrollado «in-house» por TAG Heuer que ya montan algunos relojes de la colección Carrera previsiblemente irá supliendo al resto de maquinarias (Calibre 16, 17 en las versiones cronógrafo). Sin olvidar el enorme esfuerzo que está realizando la marca desarrollando relojes tan sorprendentes y complejos como el Mónaco V4 o el Mikrotourbillons.

TAG Heuer es una marca que genera cierta controversia entre el aficionado «freak-relojeril». La excesiva exposición de la firma en los medios de comunicación a través de sus embajadores (Leo Dicaprio, Cameron Diaz, etc..) suele utilizarse como argumento en contra de sus relojes. Pero las críticas, un tanto vacías, se centran en su estrategia de marketing porque sobre su calidad nadie puede hablar mal.

Breve historia de la colección Carrera de TAG Heuer:

El primer Heuer Carrera data de 1963. Su diseño original se lo debemos a Jack Heuer, nieto del fundador de la marca, que durante la década de los 60 afianzó el nombre de la marca asociada al mundo del automovilismo. Precisamente el nombre «Carrera» hace referencia a la entonces popular y peligrosa Carrera Panamericana que cruzaba México desde Guatemala hasta la frontera de los EE.UU. La producción del Carrera ha sido más o menos continua desde los años 60.

El principal hito del Heuer Carrera original fué la disposición de contadores y taquímetro poco habitual en la época que facilitaba la lectura y permitía un diseño de esfera más «limpio» y amplio.

Si observamos los catálogos de entonces nos llamará la atención el diseño tan similar entre los relojes de los 60 y 70 y los actuales. Detalle que nos da buena medida de la calidad de diseño original que hoy sigue siendo vigente.

Precio relojes TAG Heuer años 60,70 y 80

En los años 60 un Carrera costaba entre 90 y 240 dólares. (fuente: Heuer Carrera History)

Los secretos del reloj:

El modelo de TAG Heuer que la marca me ha prestado para realizar este análisis es el Carrera Calibre 16 ref:CV2A12.FC6236 con esfera de color chocolate y correa de piel marrón. Si observamos toda la colección Carrera veremos que se pueden dividir en dos grupos diferenciados: los de estética más clásica o vintage (ya sean cronógrafos o solo hora) y los de corte más deportivo. La unidad a la que tuve acceso pertenecería a el segundo grupo, pero su particular color de esfera y la correa de piel camuflan en cierta manera su espíritu deportivo que sin embargo queda reflejado en otros detalles como el pulsador de puesta en marcha del cronógrafo y las agujas rojas.

La caja fabricada en acero tiene un tamaño de 40,5mm, ligeramente inferior al resto de cronógrafos Carrera que oscilan entre 41mm y 43mm. Aunque su diámetro no es exagerado, debido a su grosor el reloj parece a primera vista más grande de lo que realmente es.

He de reconocer que antes de probar el reloj tenía ciertos prejuicios sobre él que resultaron infundados. Todos los TAG Heuer Carrera cronógrafos que había tenido entre mis manos llevaban el brazalate metálico. Como ya os he contado en otras ocasiones los relojes demasiado grandes me resultan incómodos y la combinación caja grande o gruesa más brazalete no me suele gustar nunca. Elegir un modelo con correa de piel me pareció un acierto. El cierre automático desplegable es muy cómodo y facilita muchísimo el ajuste rápido de la longitud de la correa.

Diseño de la esfera y detalles de los acabados:

Si algo suelo destacar de los relojes TAG Heuer son sus excepcionales acabados.  En la esfera del Carrera Calibre 16 se han sustituido los índices horarios numéricos por indicadores de minutos (del 05 al 60) aplicados en relieve.  Las subesferas del cronógrafo están en posición vertical y el segundero horario está situado a las 9h. Me gusta el detalle de destacar con un relieve plateado los contadores del cronógrafo para diferenciarlo del segundero (no confundir con el segundero central que es el del cronógrafo). La fecha, con función «day-date» está enmarcada en un cajetín plateado y coronada con el escudo de TAG Heuer en relieve.

Todos estos índices aplicados, relieves y subesferas biseladas encarecen mucho los relojes pero transmiten una sensación de calidad muy superior al de las esferas impresas.

El movimiento:

Este Carrera está dotado de un calibre de remonte automático denominado Calibre 16 desarrollado a partir de un calibre base Valjoux 7750 (a este mismo calibre Breitling lo llama Calibre 13 y Omega Calibre 1152). El movimiento, que puede verse a través del cristal de zafiro de la tapa posterior, se ha personalizado con un rotor diseño de TAG Heuer y con puentes y platinas con acabados tipo Côte de Genève.

¿Qué podemos esperar de su calidad? No hay calibre cronógrafo más fiable que un Valjoux 7750. No tendrá el pedigrí de un calibre manufacturado (como el TAG Heuer 1887) pero sus décadas en producción avalan un funcionamiento perfecto.

Precio y consideraciones finales:

El precio de este TAG Heuer Carrera Calibre 16 ronda los 3.400€. Si buscamos entre su competencia (Omega y Breitling) directa veremos que está en un precio medio y la calidad de los acabados es muy similar tirando a superior.

¿Mi opinión? Es un reloj que me ha gustado más de lo que esperaba de él. Tenía miedo de que fuera demasiado grande para mi muñeca y no resultó serlo. La esfera chocolate me atrajo por su originalidad. Realmente me costó desprenderme de él…

Más info: TAG Heuer

Si te dieran a escoger entre todas las novedades de Panerai ¿Cuál elegirías? Yo lo tuve muy claro cuándo me formularon esta pregunta y es que no podía dejar pasar la oportunidad de fotografiar uno de esos relojes que difícilmente se dejan ver, el nuevo Panerai Luminor 1950 Tourbillon GMT con caja de cerámica negra.  Lástima que solo me lo prestaron durante unos minutos…

Las cajas cerámicas de Panerai no son una novedad de este 2012, desde hace varios años la marca trabaja con este material sintético que se obtiene mediante una una compleja serie de procesos de elaboración y acabado a partir de óxido de zirconio en polvo. La ventaja (o diferencia) entre la cerámica y el acero, más allá del aspecto estético,es que la cerámica es hasta 5 veces más dura que el acero por lo que hace que la caja del reloj sea más resistentes a rayaduras y agentes corrosivos.

El Luminor Tourbillon es realmente un reloj especial por varios motivos. Los relojes Panerai se concibieron como un instrumento de trabajo y su diseño estaba orientado a facilitar su utilización por lo que primaba la sencillez de lectura en cualquier tipo de condición ambiental. La creación de un calibre con tourbillon podía romper la linea estética de los relojes Panerai por lo que decidió que el mecanismo solo sería visible a través de la parte trasera del reloj. Pero…¿cuantos aficionados a la relojería estarán dispuestos a adquirir un reloj tourbillon cuyo mecanismo no es visible?

Más allá de consideraciones «filosofico-técnicas» el PAM00396 es un señor reloj en todos los aspectos. La caja cerámica estilo 1950 con esquinas curvadas y el cristal abombado ofrecen la sensación de que el reloj es más pequeño de lo que en realidad es y pese a sus 48mm de diámetro resulta cómodo de llevar.

El secreto mejor guardado del nuevo Panerai se descubre al quitarnos el reloj de la muñeca y observar el movimiento a través del cristal de la tapa trasera. Dotado con el calibre p-2005/B (la «B» hace referencia a sus platinas negras) dispone de un sistema de triple barrilete que asegura la marcha del reloj (de cuerda manual) durante 6 días. El indicador de reserva de marcha nos avisará del estado de la misma.

La rotación del tourbillon es imnótica. Como el lugar donde realicé las fotos no ofrecía las mejores condiciones de luz – y mi legendaría ineptitud para fotografiar relojes – para ilustraros el movimiento del tourbillon tomo prestada esta fotografía realizada por Martin Wilsmer para Mario Squillacioti editor del blog de relojes Monochrome

Detalle del tourbillon de Panerai

De la esfera principal me gustaría destacar un detalle que a primera vista puede pasar desapercibido. La subesfera del segundero situado a las 9h. dispone de un disco marcado con una estela de círculos. Este sutil indicador es útil para conocer el estado de la rotación del tourbillon que realiza un giro completo cada 30 segundos.