A principios de año, cuando se presentó el Audemars Piguet Royal Oak Frosted Gold para mujeres -en versiones de 33 y 37 milímetros- en la última edición del SIHH, ya nos preguntábamos cuánto tardaríamos en verlo en una versión masculina, sobre todo viendo que el CEO de la manufactura, François-Henry Bennahmias, lució uno diseñado exclusivamente para él, y que fue uno de los bombazos del evento entre las damas del lugar.

Pues bien, medio año después, ya tenemos por aquí la versión masculina, con unos más robustos y adecuados 41 milímetros de diámetro, a modo de edición limitada a 200 unidades, una cantidad que apunta a sold out desde ya.

El llamativo acabado del reloj se consigue gracias a la técnica florentina del martilleado, ejecutada por la artista Caroline Bucci, que consiste en golpear el oro con una herramienta con punta de diamante para darle una textura y un relieve que, cuando incide la luz en él, recuerda al brillo de los diamantes. Es una curiosa manera de ahorrarse unas cuantas piedras preciosas.

En su interior encontramos el calibre automático manufactura 3120, el mismo que en la versión de 37 milímetros y el habitual del Royal Oak 15400 de 41 milímetros, latiendo a 21.600 alternancias por hora con una reserva de marcha de 60 horas.

Así como los modelos femeninos estaban disponibles en diferentes versiones, para esta versión masculina Audemars Piguet ha apostado únicamente por el oro blanco para la caja y el brazalete, y el azul para su esfera con el clásico motivo Gran Tapicería. La esfera azul es la que utiliza AP para sus piezas «Boutique». O sea que sobreentendemos que esta referencia no se podrá adquirir en multimarcas (nuestros amigos de Rabat, Relojería Alemana o Chocrón).

Aunque todavía no tenemos un precio confirmado, viendo los guarismos de las versiones femeninas, sería complicado que bajara de los 60.000 euros.

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