Se veía venir desde lejos que iba a armarse una bien gorda en la última subasta de Phillips. Y es que, si de normal un Rolex Daytona vintage, de los habitualmente denominados ‘Paul Newman’, ya generan revuelo, cuando sacas a subasta el Rolex Daytona ‘Paul Newman’ del propio Paul Newman…pues ya tenemos el lío.

Todo el mundo esperaba que se convirtiera en el reloj más caro subastado jamás, únicamente faltaba concretar la cifra. Una cifra que finalmente ha ascendido hasta los 17.752.500 dólares, unos 15.3 millones de euros al cambio. Una cifra que supera con creces la del último reloj más caro del mundo, el Patek Philippe 1518 subastado a finales del pasado año, que alcanzó los 11 millones de francos suizos. Ni siquiera el primer reloj cronógrafo y calendario perpetuo del mundo puede acercarse al precio de uno de los más grades iconos relojeros de nuestro siglo. De locos.

Hablemos, pues, del reloj más caro del mundo. Rolex Daytona Paul Newman, sí, concretamente la referencia 6239, perteneciente al propio actor y visto en su muñeca en innumerables ocasiones así como en icónicas fotografías. Su historia es, como mínimo curiosa. La icónica pieza fue una regalo de la mujer de Newman, Joanne Woodward, que lo compró en la icónica joyería Tiffany & Co de la 5ª Avenida de Nueva York. En ese momento mandó grabar en la trasera del reloj ‘Drive carefully me’, algo así como ‘Conduce con cuidado conmigo’, dado el amor de Paul Newman a los coches y a las carreras.

Total, que los años pasan y a mediados de los 80, la hija de Paul Newman, Nell Newman, se echa un novio, cosas que pasan, y el bueno de Paul Newman, imaginamos de ver al tipo, de nombre James Cox, pasearse de la mano de su hija sin ni siquiera llevar reloj, se lo regaló. Lo típico que hace cualquier suegro, regalarle a su yerno un reloj de 17 millones de dólares.

Se desconocía si James Cox conservaba el reloj o si lo había vendido de manera privada -por un pastizal, obviamente- años atrás, pero no, resulta que no sólo lo conservaba si no que lo lucía habitualmente, hasta que se enteró del valor que podía tener para cualquier coleccionista. Parece que el tal James Cox no estaba muy metido en el mundo relojero. Vamos, que tu suegro le da nombre al reloj más icónico del último siglo, y tú ni siquiera sospechas que puedes llevar un tesoro en la muñeca.

El caso es que, de un modo u otro, el reloj acabó en la subasta de Phillips del pasado viernes de la mano de Nell Newman y su fundación, que dedicará parte de la cantidad por la que se ha vendido a causas medioambientales. Una cantidad a la que tardó en llegarse únicamente 12 minutos, partiendo de un precio de salida de 10 millones. La puja ganadora se llevó a cabo por teléfono y, por el momento, se desconoce la identidad del afortunado comprador. Os podemos adelantar que ni Yen ni yo hemos tenido nada que ver. Nosotros nos plantamos en 16.5 millones.

Del reloj en sí poco más se puede decir que no  hayamos dichos ya. De hecho llevamos dedicándole artículos a esta referencia desde 2007, que se dice pronto. Y para muestra, este artículo de 2014 en el que ‘palpamos’ un 6239 en nuestras propias carnes.

Día histórico para el mundo relojero. Siempre nos hace ilusión hablar de que tenemos nuevo ‘reloj más caro de la historia’, pero empezamos a pensar que, en esta ocasión, tardaremos bastante en volver a escribir sobre el tema.