Escrito por Carlos M Lunes 12 de Noviembre de 2007 16:25
Reportaje firmado por Isaac Martín, editor de tiempodelujo.
Este mes de noviembre, tiempodelujo fue invitado por Rabat a la visita de la manufactura de Jaeger-LeCoultre en el Valle de Joux, Ginebra.
Fuimos uno de los 9 afortunados invitados a este viaje para descubrir con asombro, lo impresionante que son los relojes y su fabricación, así como el entorno que rodea a este mundo de la relojería. Supimos valorar el precio de un reloj, como se crea, como se fabrica una maravilla relojera y todo esto gracias a la visita organizada por Jaeger-LeCoultre.
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El plan de viaje estaba preparado minuciosamente. Todo estaba organizado y bien conciso desde un inicio. Nos convocaron el lunes a las 4 de la tarde en el Aeropuerto de Barcelona, dónde cogeríamos un jet privado, fletado especialmente para el viaje, rumbo a Ginebra. El vuelo fué muy agradable. El avión Falcon 20 de Gestair, proporciona mucha comodidad. Nos trataron de maravilla con todo tipo de atenciones.
Una vez llegamos a Ginebra, un bus VIP nos trasladó al Hotel La Rèserve. El hotel era espectacular, con spa, masagista y todo lo que necesitáramos. Nos sentíamos unos privilegiados, ya que el hotel propuesto no defraudó a ninguno de los asistentes. Una vez en La Resèrve, nos sirvieron un pequeño aperitivo en la biblioteca del hotel. Jacques Tomas, director de Jaeger-LeCoultre en España nos acompañó durante el aperitivo y la posterior cena en el restaurante Le Loti.
Llegó el segundo día de viaje y como buenos suizos, el horario marcado por el programa era muy exigente y tempranero. A las 6 y media nos pusimos en pie, un buen desayuno en la cafetería del hotel y rumbo a la manufactura de Jaeger-LeCoultre. Pese a que el grupo estaba muy acostumbrado a la marca y a los relojes de lujo, se respiraba en el ambiente un gran interés, incluso ilusión me atrevería a decir, para visitar la casa de Jaeger-LeCoultre. Conocer el Valle de Joux, el lugar dónde nacen los mejores relojes del mundo, pisar, visitar, respirar una de las más prestigiosas manufacturas de la alta relojería es algo que no se puede hacer cada día.
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Jaeger-LeCoultre se encuentra en Le Sentier, en pleno Valle de Joux, a 1000 metros del Jura. Ginebra queda a unos 60 km. La historia de Jaeger-LeCoultre empezó en 1559, cuando Pierre LeCoultre, un hugonote francés huyó de su país y se refugió en el Valle. Su cultura y su empuje hicieron que el Valle se desarrollara. Alfabetizó a la población del Valle de Joux, y empezó una gran saga familiar que poco a poco irían produciendo grandes relojes. Descendiente de Pierre LeCoultre, Antoine LeColutre fue un gran inventor e impulsador de la marca, descubriendo infinidad de técnicas para la creación de relojes. Es considerado el pionero de la técnica. Elie LeCoultre, hijo del fundador, entendió el carácter comercial que debeía tener la marca y creó en 1866 la primera manufactura del Valle de Joux. Años más tarde vendrían todas las demás. Es gracias a Jaeger-LeCoultre, que el Valle de Joux sea considerado el Valle de las complicaciones relojeras, ya que las marcas se instalaron en este Valle siguiendo los pasos de la familia LeCoultre. Jaeger-LeCoultre existe como tal, con ese nombre, desde 1903, cuando Edmond Jaeger unió sus fuerzas con David LeCoultre, nieto del fundador de la marca. Esta unión hizo posible que decadas después Jaeger-LeCoultre siga siendo una de las marcas más importantes e influyentes de la alta relojería.
Continuar leyendo la 2ª parte del viaje>>
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