Probamos el Rolex Cellini Moonphase

La luna vuelve a brillar en Rolex 60 años después. [Fotos exclusivas]

Que Rolex es mucho más que Submariners, Daytonas y demás relojes deportivos es algo más que evidente, pero no está de más que lo recordemos de vez en cuando con piezas como ésta; el Cellini Moonphase, presentado la última edición de Baselworld.

Se trata del primer reloj de la manufactura, desde el Rolex 6062 presentado en los años 50, que incluye la complicación de fases lunares, además de un calendario cuya indicación de fecha depende de una aguja central, en cuyo extremo también aparece una media luna que marca el día en la parte exterior de la esfera.

Estas dos complicaciones son culpa del nuevo calibre 3195, íntegramente desarrollado y manufacturado por Rolex y certificado COSC, que integra un módulo patentado encargado de la indicación de las fases lunares con una precisión astronómica de 122 años.

En su esfera blanca lacada, el protagonismo es para el indicador de fases lunares, situado a las 6 horas. Sobre el disco esmaltado azul decorado como un cielo estrellado vemos una luna, realizada mediante un aplique de meteorito, y un círculo blanco, representando la luna llena y la luna nueva respectivamente, en función de su posición con respecto al marcador en la parte superior de la subesfera.

El resto de componentes y detalles de la esfera se mantienen coherentes con lo que la colección Cellini nos tiene acostumbrados desde que se reinventara hace ya unos cuantos años. Disponible únicamente en oro rosa, los 39 milímetros de su caja, junto con la estética y los acabados de su esfera y el doble bisel, redondeado y estriado, lo convierten en una pieza muy elegante, cosa que viene siendo habitual con los modelos Cellini.

Acompañado de una correa de piel y un cierre de hebilla -no hay cabida para el Oysterlock en una pieza como ésta-, su precio es de 24.750 euros.