Probamos el Hublot Classic Fusion Berluti, en sus dos versiones

Cómo nos gusta la piel Venezia. [Fotos exclusivas]

No es la primera vez que pronunciamos el nombre de Berluti en Tiempo de Lujo. Sus complementos, sus bolsos y maletines y, especialmente, su calzado, siempre con su icónica piel Venezia como protagonista, la han convertido en una marca de referencia siempre que hablamos de complementos de lujo.

Poer sí es la primera vez que hablamos de Berluti en un tema que tenga que ver con relojes. Y es que la firma francesa -sí, francesa, suena más italiana que una carbonara, pero se fundó en París hace más de 100 años- colabora desde el pasado año con Hublot, con la pequeña colección Classic Fusion Berluti, en la que su famosa piel acumula todo el protagonismo.

Y es que, no sólo está presente en la correa, que sería lo habitual -como ocurre con Santoni e IWC-, la piel Venezia también aparece en la esfera de los diferentes modelos que forman la colección. Independientemente de cajas -platino, oro rosa, titanio o cerámica- y colores -marrón, azul y all black-, todas los modelos apuestan por el diseño habitual de la familia Classic Fusion, pero con la esfera tomada por la piel, y los índices grabados sobre ésta. Del mismo modo que ocurre con el logo de Hublot y la inscripción ‘Automatic’.

Su aja, con un tamaño de 45 milímetros, aloja en su interior el calibre HUB1100, un movimiento automático basado en el calibre Sellita SW300, con 42 horas de reserva de marcha. A diferencia de prácticamente el resto de la colección Classic Fusion, los modelos de Berluti prescinden de la ventana de fecha.

Ediciones limitadas que van desde las 100 unidades del modelo de platino, con esfera y correa en marrón, hasta las 500 unidades del modelo de titanio, en azul, a pesar de sus precios no especialmente contenidos -a partir de 13.000 euros- están siendo un éxito de ventas. Éxito para Hublot, éxito para Berluti y, sobre todo, éxito para LVMH, propietaria de ambas marcas.