NOMOS Glashütte Club Campus

Para entrar en el mundo de la relojería con buen pie (y por poco más de 1.000 euros).

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Generalmente, cuando hablamos de relojes con una buena relación calidad-precio, una de las firmas que siempre aparece en la conversación es Nomos Glashütte. La manufactura alemana ha sabido hacerse un hueco en el mercado relojero con diseños reconocibles, movimientos manufacturados, cuidados detalles y, cómo no, precios asequibles.

Bajo esta premisa de crear un reloj valioso pero no por ello caro, la firma de Glashütte presenta sus nuevos Club Campus, tres modelos enmarcados dentro de su colección campus -sin mucha novedad en cuanto a diseño con respecto a los modelos que ya conocíamos- que buscan convertirse en un entry-level de la relojería mecánica, es decir, el reloj con el que empezar a sentir curiosidad por este adictivo vicio nuestro.

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El propio nombre del modelo, Campus, ya nos sugiere que el público al que Nomos Glashütte quiere destinar esta colección es joven, y más específicamente, universitario. De hecho, en palabras de la propia manufactura alemena, el Club Campus pretende recoger la sensación de un momento concreto de la vida, como es la etapa universitaria, y la ambición de hacer algo grande en el futuro. Y por esto mismo, en los tres modelos disponibles, puede grabarse un mensaje en el fondo de la caja, para recordar un hito concreto. En resumen; quieren que se convierta en el reloj que tus padres, abuelos…te regalan cuando acabas la universidad. Y ahora es cuando todos nos sentimos un poco más viejos.

Su diseño sigue las líneas a las que nos tiene habituados Nomos Glashütte, con una estética minimalista y discreta, y su esfera, disponible en blanco y en negro, combina índices árabes, romanos y de bastón con Superluminova azul, cuya aplicación, dicho sea de paso, nos resulta un tanto tosca para la finura habitual de la firma.

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Disponible en dos tamaños, 38 y 36 milímetros -este último con índices rosas, pensado para el sector femenino, en el interior de su caja de acero pulido aloja el calibre Alpha, el que en su día fue el primer movimiento manufactura de la firma. Se trata de un calibre manual con 43 horas de reserva de marcha. Por su antigüedad, sin intención de sonar peyorativo, no incluye detalles como el escape Swing System o el sistema de carga Neomatik que sí aparerecen en los nuevos movimientos de la manufactura, lo que, al final, se acaba traduciendo en un menor precio.

Universitarios o no, nos encontramos con una pieza fiel al ADN de Nomos Glashütte; discreta, sencilla y versátil, y con una etiqueta que marca unos, también discretos, 1.100 euros, ó 1.000 redondos para la versión de 36 milímetros, unos cuantos cientos de euros menos que su icónico Tangente.