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Durante una conversación sobre subastas de coches antiguos, salió a colación el panorama actual de varias casas relojeras. Y os preguntaréis: ¿qué tiene que ver una cosa con la otra? Pues muy fácil. Empezamos a hablar de la compra de un reloj con vistas a una reventa futura. O sea, una inversión y no un gasto. Cuando entramos en este tipo de tertulias, la mayoría de las ideas suelen ser conjeturas; y es que una de las primeras cosas que aprendes de este mundillo, es la dificultad que entraña visualizar una futura venta con beneficios. Sobretodo porque las variables aleatorias son muy complicadas de predecir, entiéndase, historia, coyuntura de la marca, aceptación futura, tiempo de producción de la serie, etc.
Dicho esto, y dejando claro mi absoluto desconocimiento sobre la materia, sí que me gustaría abrir un debate sobre marcas que por una cosa u otra están llevando una política que las ha hecho ganar enteros en el escalafón de la Alta Relojería, de la de verdad. Dos de ellas se consagraron como joyeros de excepción, y la tercera en discordia siempre fue más famosa por sus estilográficas que por sus guardatiempos. ¿Qué es de ellas ahora? -Montblanc Colection Villeret 1858 y Nicolas Rieussec: para mí el salto cualitativo más importante de la relojería actual. El Timewalker es un reloj de notable factura, todo hay que decirlo, pero pasar de ahí a hacer verdaderas obras de arte, como el Nicolas Rieussec no es más que la evidencia de su deseo por llegar a cotas nunca antes conseguidas. El Rieussec fue el primer calibre completamente manufacturado en Montblanc, y en el se vislumbran los rasgos futuros de su estrategia corporativa. Otra de sus bazas es la colección Villeret, donde podemos encontrar sus piezas curtidas con mecánica Minerva. Por si fuera poco, hace unos días, con motivo del 150 aniversario de la casa Minerva, Montblanc presentó un integrante más de la colección Villeret: el Montblanc Grand Tourbillon Heures Mysterieuses. Un reloj que se caracteriza por tener una caja muy especial con forma de gota de agua, unas agujas que flotan sobre y unos de los torbellinos más bonitos del mercado. Además a diferencia del resto de la colección han dotado a la línea de un ADN reconocible, para mi el único handicap de la Collection Villeret. Resumiendo, pura canela fina. 
-Chopard L.U.C: su apuesta por su línea de manufactura les ha traído muy buenas críticas y un buen empuje comercial. Se han destapado como una casa de creadores que no tienen nada que envidiarle a los cuatro grandes. Dentro de la línea Louis Ulysse Chopard (L.U.C) se pueden encontrar piezas con casi todo tipo de complicaciones, reservas de marcha de 216 horas, torbellinos, materiales imposibles, y sobretodo unos regios acabados. Un ejemplo de diversidad y constante búsqueda de la excelencia. 
-Cartier Ballon Bleu Tourbillon: es el primer reloj de Cartier que recibe el Punzón de Ginebra, constatando que no van precisamente de farol. Como ya se ha hablado en este portal sobre esta pieza os emplazo a que la descubrais una vez más. No por gusto ha sido portada de muchas publicaciones de prestigio mundial. Estos casos nos demuestran que el arte relojero radica en cierta menarea en el deseo de la marca en apostar por un determinado concepto. 
Aprovecho la ocasión para exhortaros a que nos expliqueis alguna trayectoria de igual de relevancia o almenos algún caso a seguir. Sed bienvenidos, connoisseurs. Reportajes de interés: Tags: Montblanc Collection Villeret Nicolas Rieussec Chopard L.U.C Cartier Ballon Bleu Tourbillon Añadido como favorito (11)
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