Escrito por Fernando de Paramo Viernes 29 de Enero de 2010 00:00
Como decía el gran golfista Bobby Jones: “El golf es el único juego que se hace más difícil cuanto más lo juegas” y no se equivocaba el maestro, sin duda, la adicción al golf es uno de esos vicios sanos que tienen algunos y de los que es muy difícil desprenderse.
El golf es un deporte diferente, una mezcla de psicología y habilidad todo ello rodeado de un ambiente tranquilo capaz de que uno se olvide de todo lo que está pasando más allá de la distancia entre su bola y el hoyo. ¿Por qué no llevarnos esta tranquilidad a casa? Esta nueva moda se está extendiendo entre los más sibaritas del sector. Por eso hay empresas que se dedican a diseñarte un green a medida en tu propio jardín integrando el campo que mejor se adapta al espacio y a tus preferencias. Estamos hablando de auténticos greens de lujo ya sea en hierba o césped artificial. Aunque yo soy partidario de que la mejor de las opciones sea la hierba artificial por su fácil sistema de conservación teniéndolo siempre en perfectas condiciones, además, aseguran que el deslizamiento y recepción de la bola no varía en absoluto.




Definitivamente esta gente sabe lo que nos gusta; coches, cenas, puros, impresionar a las féminas, etc. Y todo en un marco como Ginebra, la ciudad donde nacen casi todos nuestros sueños (no me olvido ni de Glasshütte, ni de Schaffhaussen). La cadena Mandarin Oriental nos propone un par de jornadas de lujo asiático mezclado con glamour europeo para saciar las necesidades ocultas de bon vivant que muchos de nosotros tenemos. Seguro que lo disfrutaréis. ¿Hace una escapada con visita a manufactura Patek o Rolex y alojamiento en régimen “What men want” en el Mandarin? Gentlemen, star your engines. 


