Después de estas últimas semanas de comidas, cenas, fiestas, regalos, niños gritando, vecinos montando juergas y todas esas cosas habituales de esta época…podemos decir que ya nos hemos ubicado en 2018. Y, estéticamente hablando, lo empezamos de manera bastante sobria, pero tampoco especialmente formal. Grises y granates, combinación invernal habitual, con vaqueros y double monk de Carmina (servidor se va a Mallorca en un par de días, y tengo mono de zapatos, sí), y un bolso que bien podríamos usar como maletín o como bandolera, según lo informales que nos sintamos. En la muñeca, para el primer reloj del año, qué menos que una complicación seria, como el tourbillon del Zenith Chronomaster El Primero Tourbillon Chronograph.