Semana de cenas opulentas y rimbombantes, ya sean con la empresa o con la familia, y de conversaciones que en cualquier otro momento del año pagarías por evitar, ya sea con tu cuñado o con Juan Carlos, de recursos humanos. Así que, al menos, intentemos mantener las formas en lo que respecta a la vestimenta. Sí, llevamos un pantalón rojo, pero al final son los calcetines los que nos van a convertir en el tío más molón del sarao. Fuegos artificiales, árboles navideños, muñecos de nieve…lo que sea, pero ésta es la semana de arriesgar con los calcetines. Los míos son de pavos con sombreros navideños, no os digo más. Y con el pañuelo de bolsillo también, qué demonios. Por lo demás, camisa blanca de Ermenegildo Zegna -cuánto tiempo sin recurrir a este clásico italiano- y americana gris básica. En la muñeca, pues un F.P. Journe, que es navidad. Felices fiestas, señores.