Bell & Ross BR-X1 Skeleton Tourbillon Sapphire

Claro, cristalino.

Cuantas más cajas de cristal de zafiro, más me gusta esta tendencia, qué queréis que os diga. Explotada sobre todo por Hublot, Richard Mille y alguna otra relojera independiente, otra de las manufacturas que lleva ya un par de años apostando por estos diseños cristalinos es Bell & Ross, que acaba de presentar el nuevo BR-X1 Skeleton Tourbillon Sapphire.

Bell & Ross se aventuró en el mundo de las cajas de cristal el pasado año con el BR-X1 Chronograph Tourbillon Sapphire, y este año lleva la transparencia un paso más allá, permitiendo disfrutar del movimiento desde cualquier ángulo y con una limpieza absoluta, hecho al que contribuyen el contador de horas descentrado, que libera el resto de la caja para que luzca el protagonista de la pieza; el tourbillon.

Un tourbillon volante que aparece, como por arte de magia, flotando en la mitad inferior de la esfera, o más bien la ‘no-esfera’. En el interior de la caja de cristal de 45 milímetros de diámetro, hecha a partir de 5 bloques de zafiro unidos por tornillos, encontramos el calibre de carga manual BR-CAL.288, latiendo a una frecuencia de 21.600 alternancias por hora y con una generosa reserva de marcha de 100 horas.

Como también hemos visto en otros relojes con caja de zafiro, incluido el último de Bell & Ross, la correa también apuesta por la transparencia, recurriendo a goma traslúcida.

Si el modelo de 2016 era una edición limitadísima a únicamente 5 ejemplares, éste no le queda lejos; sólo se han lanzado 8 piezas, a razón de 350.000 euros cada una.