Así es Baume, la nueva marca de relojes personalizables del grupo Richemont.

Oh, el grupo Richemont. Un dinosaurio en el mercado relojero con marcas como Vacheron Constantin, A. Lange & Sohne, IWC, Jaeger-LeCoultre…y ahora también Baume. No, no hablamos de Baume & Mercier -aunque podríamos, porque también forma parte del grupo-, hablamos de su inesperada nueva marca low cost. Para que luego digan que el mercado relojero no tiene movimiento. Ja.

Pues sí, tenemos nueva marca en el mercado. Una marca que más que con una edad o un status, se quiere asociar con un estilo de vida. Millenials, escuchad que esto es para vosotros. Una marca que apuesta por el diseño, por la personalización y que se olvida de opulencias y metales preciosos y que se preocupa por la sostenibilidad. Nada de correas de piel, sólo materiales naturales, reciclados y reciclables; corcho, algodón, lino…

4 modelos con 3 complicaciones a elegir

Conciencia ecológica aparte, la mayor baza de estos nuevos Baume es la personalización. Una personalización que, aunque ofrece diferentes variaciones, tiene las limitaciones habituales de este tipo de relojes ‘personalizables’. Baume ofrece cuatro modelos; dos con un tamaño de 35 milímetros; uno con pequeño segundero y otro con fase lunear, y dos de 41 milímetros; uno con fecha retrograda y otro con pequeño segundero.

La complicación de fases lunares sólo está disponible con caja de 35 milímetros.

Bien es cierto que son complicaciones que no solemos ver en relojes que ofrezcan cierta personalización, pero, ya puestos, nos hubiera gustado ver alguna que otra opción más. O, al menos, que no hubieran limitado la fase lunar a una caja de unos escasos 35 milímetros. Partiendo de estos cuatro modelos, podemos elegir el color de la esfera; blanco, negro, azul y gris, el color de la caja; acero, dorado o negro, y el color de las agujas; plateado, dorado, negro o blanco.

Lógicamente, Baume también ofrece una amplia selección de correas que van desde el corcho hasta tejidos naturales en diferentes colores, algo que, a estas alturas, es poco menos que habitual en muchas marcas relojeras, desde Breitling hasta Daniel Wellington, que, salvando las distancias con las manufacturas de las que solemos hablar, es la que más explota el tema de la ‘personalización’, con un par de modelos disponibles con diferentes correas.

Lo más llamativo de la caja; la corona a las 12 horas.

El -no tan- pequeño segundero es la complicación más económica de la línea personalizable.

La caja, tanto la de 41 milímetros como la de 35, incorpora la corona a las 12 horas en lugar de en su posición habitual a las 3 horas, y las asas tienen un diseño que recuerda ligeramente a las asas superiores del Arceau de Hermès. Es un diseño sencillo, sí, pero desde luego es más que identificable principalmente gracias a estos dos elementos. El fondo de la caja es ciego con el objetivo de grabar una o dos líneas de texto.

¿Y el movimiento? Cuarzo. Miyota o Ronda dependiendo de la complicación, al menos es los modelos personalizables. En el Iconic Edition, del que vamos a hablar ahora, nos encontramos con un calibre Miyota 82D7.

No todo iba a ser personalizar

Al margen de los modelos personalizables, Baume también arranca con una edición normal; el Baume Iconic. Un regulador con caja de aluminio de 41 milímetros, con una esfera con una ventana central que permite ver el movimiento Miyota que lo mueve, igual que ocurre con el fondo visto de la caja.

El Baume Iconic es el único modelo ya ‘pre-hecho’ de la marca.

Lo más llamativo, al margen de lo que nos pueda gustar o no el diseño, puede que sean los 970 euros que marca su etiqueta. Un montante que parece excesivo para una pieza propulsada por un calibre Miyota.

Los precios de los modelos personalizables, aunque también llamativos por lo excesivo -desde luego no para Richemont, pero sí para el segmento al que se dirigen- son algo más justificables por el tema de la personalización. 500 euros para los modelos con pequeño segundero, y 560 euros para los otros modelos.